En el contexto actual de los negocios, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un componente fundamental para impulsar la sostenibilidad en las empresas. Un reciente análisis del Pacto Global de España ha revelado que, si bien solo un 7% de las organizaciones ha adoptado estrategias que integren la IA en sus prácticas sostenibles, el 65% tiene planes de implementarlas en el corto plazo. Esta cifra, aunque parece baja, indica un cambio significativo hacia la adopción de tecnologías que prometen revolucionar la forma en que las empresas abordan sus compromisos medioambientales.

El informe titulado “Inteligencia Artificial y empresas: claves para avanzar en sostenibilidad” enfatiza el impacto de la IA en múltiples áreas críticas, como la eficiencia operativa, la disminución de emisiones, la gestión de datos relacionados con el medio ambiente, la responsabilidad social y la trazabilidad en las cadenas de suministro. Además, se sugiere que la IA podría jugar un papel fundamental en el cumplimiento de hasta un 24% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, centrándose especialmente en sectores como la energía renovable, la economía circular y la logística.

Expertos en sostenibilidad y tecnología han señalado que, aunque la IA ofrece beneficios innegables, también existen preocupaciones sobre la implementación de estas estrategias. Muchos especialistas advierten que la velocidad del avance tecnológico supera la capacidad de las empresas para adaptarse y crear estrategias efectivas que mitiguen los riesgos asociados, como el greenwashing o el uso indebido de los datos. Este desajuste puede generar problemas de reputación que, a la larga, pueden afectar la credibilidad de las iniciativas de sostenibilidad.

Mateo Saavedra, cofundador de Kolibrí y consultor en gestión estratégica de la sostenibilidad, destaca que una de las ventajas más significativas de la IA es su capacidad para liberar a los equipos de trabajo de tareas repetitivas. Esto permite que los profesionales se enfoquen en el diseño e implementación de estrategias más efectivas. Saavedra subraya que, si se utiliza adecuadamente, la IA puede ofrecer información más precisa y coherente, lo que resulta crucial para fortalecer la transparencia y la confianza en las políticas de sostenibilidad de las empresas.

Por su parte, Paula Cortijo, abogada especializada en compliance y ética corporativa, añade que la IA no solo facilita la organización de información, sino que también ayuda a identificar riesgos, documentar procesos y mejorar la trazabilidad. Según Cortijo, la integración de la IA puede fomentar una colaboración más efectiva entre los diferentes departamentos de una empresa, lo que es vital para el éxito de las iniciativas de sostenibilidad.

El potencial democratizador de la IA es también reconocido por Nicolás Liarte-Vejrup, quien trabaja en programas de impacto del Pacto Global Argentina. Liarte-Vejrup menciona que muchas pequeñas y medianas empresas (pymes) no pueden permitirse contratar un equipo de analistas de sostenibilidad, pero pueden aprovechar herramientas de inteligencia de datos para realizar tareas que antes requerían grandes equipos. Esto representa una oportunidad para que las pymes accedan a recursos que antes estaban fuera de su alcance y, a su vez, contribuyan al avance de la sostenibilidad en sus operaciones.

En resumen, la inteligencia artificial está comenzando a transformar el panorama de la sostenibilidad empresarial, ofreciendo tanto oportunidades como desafíos. A medida que más empresas se preparan para adoptar estas tecnologías, será crucial que desarrollen estrategias bien fundamentadas que no solo aprovechen los beneficios de la IA, sino que también aborden los riesgos potenciales asociados con su implementación. La clave estará en encontrar un equilibrio que permita avanzar hacia un futuro más sostenible sin comprometer la ética y la transparencia en el proceso.