Este jueves, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) revelará el índice de inflación correspondiente al mes de mayo, un dato esperado con gran interés por analistas y ciudadanos. Según las proyecciones más recientes, se anticipa que la inflación alcance un 2,3%, cifra que coincide con las expectativas del mercado que, en su mayoría, ha acertado en las estimaciones anteriores del índice de precios al consumidor (IPC). Este pronóstico se basa en un relevamiento realizado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que ofrece un panorama optimista tras meses de aceleración inflacionaria.

Las consultoras privadas han elaborado sus propias estimaciones y, aunque los datos varían ligeramente, la mayoría se sitúa entre el 2,1% y el 2,3%. La Fundación Libertad y Progreso se destaca por ser la más optimista, proyectando un IPC que podría ubicarse apenas por encima del 2%, lo que marcaría su nivel más bajo en nueve meses. De concretarse esta predicción, la inflación acumulada durante los primeros cinco meses del año ascendería al 14,7%, mientras que la variación interanual se establecería en un 33,2%, mostrando un leve incremento respecto al mes anterior.

El inicio de mayo estuvo marcado por un repunte en los precios, pero a medida que avanzó el mes, la tendencia se fue moderando. Según la Fundación Libertad y Progreso, se observó una variación semanal negativa de 0,17%, un fenómeno que no se registraba desde hace tiempo, lo que sugiere una desaceleración en el ritmo inflacionario. Por su parte, la consultora PxQ también estima una inflación de 2,3% para mayo, lo que representaría la segunda caída consecutiva en el ritmo de variación de precios, tras diez meses de incrementos constantes.

El relevamiento de precios realizado por C&T en el Gran Buenos Aires mostró un aumento mensual del 2,2% en mayo, el más bajo registrado desde octubre del año pasado. Sin embargo, si los datos oficiales confirman esta proyección, la inflación interanual se elevaría a un 33,3%, superando el 32,4% de abril, impulsada por el bajo nivel de inflación del mismo mes del año anterior. Este contexto permite observar una leve mejoría en la dinámica inflacionaria, aunque el impacto en los consumidores sigue siendo significativo.

A pesar de la desaceleración en el índice general, el sector de alimentos continúa mostrando aumentos notables, manteniendo su peso sobre el IPC. La medición de la Fundación Libertad y Progreso indica que el rubro de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas experimentó un incremento mensual del 3,3%, contribuyendo con 0,8 puntos porcentuales al resultado total. Esto reafirma la importancia de este sector como uno de los principales motores de la inflación, que se ve complementado por otros rubros como Vivienda, Transporte y Salud, que en conjunto explican aproximadamente el 70% de la variación total del índice.

Entre los productos que más impactaron en la inflación de mayo se destacan el tomate, los alimentos consumidos fuera del hogar, el precio del boleto de colectivo en el Gran Buenos Aires y los alquileres. En contraste, se registraron disminuciones en algunos cortes de carne vacuna y en varias frutas cítricas, lo que refleja la heterogeneidad en la dinámica de precios de diferentes grupos de productos. La categoría de Alimentos y Bebidas, según C&T, aumentó un 2,7% mensual, con un notable incremento en verduras, que alcanzó un 27%, mientras que los panificados mostraron un incremento más moderado de alrededor del 2,5%. La carne, por su parte, moderó su aumento, situándose en un 1%.

La Fundación Libertad y Progreso ha atribuido esta desaceleración a diversos factores, incluyendo cambios en la política económica y la dinámica de oferta y demanda en el mercado interno. Sin embargo, persisten interrogantes sobre la sostenibilidad de esta tendencia a la baja y cómo impactará en el poder adquisitivo de los ciudadanos en los próximos meses. Con la mirada puesta en las decisiones que se tomen en el ámbito económico, los próximos meses serán claves para evaluar si esta desaceleración se consolida o si se vuelve a experimentar un repunte en la inflación.