Wall Street concluyó la jornada del lunes con ligeras pérdidas, marcando un respiro tras varios días de récords impulsados por la reciente reapertura del estrecho de Ormuz. El S&P 500 se vio afectado, cayendo un 0,22% y posicionándose en 7.110,22 puntos. Por su parte, el Dow Jones Industrial Average y el Nasdaq Composite también retrocedieron en su rendimiento, con descensos del 0,01% y 0,25% respectivamente, cerrando en 49.445,24 unidades y 24.408,00 puntos.

La sesión se vio marcada por un clima de incertidumbre tras la confiscación por parte de Estados Unidos de un buque de carga iraní, que supuestamente intentaba eludir el bloqueo de puertos en Irán. Este acontecimiento llevó a Teherán a cerrar nuevamente el estratégico estrecho de Ormuz, apenas dos días después de haberlo abierto, lo que había impulsado el optimismo en los mercados la semana pasada. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán declaró que no existen intenciones de reanudar conversaciones diplomáticas con Washington, lo que aumenta la tensión en la región. Un funcionario iraní indicó que el país está valorando su participación en posibles negociaciones de paz en Pakistán, aunque otro portavoz negó la presencia de representantes estadounidenses en ese país.

En el ámbito del mercado energético, la situación geopolítica tuvo un impacto inmediato. El precio del barril de petróleo Brent se incrementó un 5,6%, cerrando en 95,48 dólares, ante los temores de que Irán limite la exportación de crudo a través del Golfo Pérsico debido a la continuidad de los bloqueos en el estrecho de Ormuz. Aunque los precios actuales están muy por debajo de los máximos históricos, que superaron los 119 dólares por barril durante los momentos más álgidos del conflicto, este aumento reciente ha afectado a empresas con altos costos operativos, como Norwegian Cruise Line Holdings y Royal Caribbean Group, que vieron caer sus acciones en un 3,5% y 1,1% respectivamente. United Airlines también reportó una caída del 2,8%, mientras que American Airlines, tras descartar una fusión, retrocedió un 4,2%.

A pesar de la tendencia general a la baja, algunas compañías lograron destacarse. TopBuild experimentó un notable aumento del 19,4% en sus acciones tras el anuncio de su adquisición por parte de QXO, que se realizará por aproximadamente 17 mil millones de dólares, lo que la convierte en el segundo mayor distribuidor de productos de construcción que cotiza en bolsa en América. Sin embargo, las acciones de QXO cayeron un 3,1% tras la noticia, lo que indica la volatilidad que puede generar este tipo de operaciones en el mercado.

Es importante destacar que uno de los factores que ha sostenido el crecimiento de la bolsa estadounidense en las últimas semanas ha sido la publicación de resultados empresariales que superaron las expectativas para el primer trimestre de 2026. Aproximadamente el 10% de las empresas que conforman el S&P 500 ya han divulgado sus resultados, y según datos de FactSet, cerca del 90% han logrado sobrepasar las previsiones iniciales. Instituciones financieras líderes, como JPMorgan Chase y Bank of America, han resaltado el robusto gasto de los consumidores como un motor esencial para la resiliencia de la economía estadounidense.

Morgan Stanley ha señalado que, a pesar de los riesgos geopolíticos, la recuperación de las utilidades corporativas sigue firme, con estimaciones que apuntan a un crecimiento del 13% en el beneficio por acción respecto al año pasado, siempre y cuando el resto de las empresas logren cumplir con las expectativas planteadas por los analistas. Esta situación refleja una tensión entre la incertidumbre internacional y la fortaleza de la economía interna, generando un escenario complejo para los inversores y analistas del mercado.