El cambio de gobierno ha transformado varios aspectos del panorama económico argentino. Desde la asunción de Javier Milei, su administración ha implementado un programa que prioriza el superávit fiscal y la desregulación, lo que ha modificado significativamente la estructura económica del país.

A lo largo de estos 24 meses, el enfoque en la "libertad" ha generado resultados palpables. Algunos sectores han experimentado un crecimiento gracias a la apertura y la estabilidad cambiaria, mientras que otros han enfrentado caídas en el consumo y una notable pérdida de poder adquisitivo. Esto ha dejado en evidencia quiénes se han beneficiado del nuevo marco de mercado y quiénes han tenido que soportar las consecuencias del ajuste.

Para evaluar el desempeño de los distintos sectores, se puede observar el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec. Este índice revela que durante los dos años de gestión de Milei, cuatro sectores han mostrado un crecimiento sólido. Otros rubros también han mejorado, aunque en menor medida, como las actividades inmobiliarias y el transporte. Sin embargo, la construcción ha sido la más afectada, con una contracción del 13,9%, lo que refleja el impacto de la disminución de la obra pública. Además, la caída en pesca y en la industria manufacturera ha evidenciado la dificultad de adaptación a este nuevo entorno económico. En términos laborales, las tendencias marcan una caída en el empleo formal, un aumento en el trabajo no registrado y un crecimiento del trabajo autónomo, lo que configura un panorama complejo para los trabajadores argentinos.