La reciente publicación del índice de inflación por parte del INDEC ha captado la atención del mercado financiero argentino, particularmente en la city porteña, donde la actividad se ha centrado no solo en el comportamiento del dólar, sino también en la dinámica de los bonos ajustados por CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia). Durante la jornada del martes, los operadores comenzaron a ajustar sus expectativas a medida que se especulaba con una inflación que podría acercarse al 3,9%. Esta proyección generó un incremento en el precio de estos instrumentos, aunque finalmente el dato oficial resultó ser inferior, lo que llevó a algunos inversores a realizar tomas de ganancias.
El mercado reaccionó rápidamente a estos cambios, con ciertos bonos registrando aumentos que oscilaron entre el 0,2% y el 0,7% en cuestión de minutos. Sin embargo, hacia el final de la sesión, se observó una corrección en estas subas, lo que sugiere que la volatilidad de la confianza de los inversores sigue siendo un factor clave. Al cierre de la jornada, los bonos CER alcanzaron incrementos de hasta 1,4%, destacándose los Discount (DIP0, DICP) y el bono Par (PAP0), mientras que otros como los TX y TZX mostraron subidas más moderadas, alrededor del 0,5%.
A pesar del renovado interés en los bonos ajustados por CER, el contexto macroeconómico sigue siendo complejo. Las tasas reales negativas persisten, lo que implica que no existen instrumentos de renta fija en pesos que ofrezcan rendimientos superiores a la inflación esperada a corto plazo. Este fenómeno limita las opciones para los inversores que buscan proteger su capital en pesos ante la creciente presión inflacionaria. En este sentido, el Gobierno ha comenzado a enviar señales en licitaciones recientes para fomentar una extensión de la duración de los títulos, ofreciendo mejoras en los rendimientos como incentivo.
Un aspecto destacable de la última colocación de deuda fue que los bonos CER y los TAMAR (tasa de los plazos fijos mayoristas) representaron aproximadamente el 70% del total adjudicado. Este dato refleja una demanda robusta por instrumentos que brindan cobertura frente a la inflación, lo que sugiere que los inversores están cada vez más dispuestos a comprometerse a plazos más largos. Asimismo, se anticipa que la Secretaría del Tesoro podría mostrar cierta flexibilidad en el mercado secundario para hacer más atractivos estos títulos.
Desde el ámbito macroeconómico, el escenario sigue caracterizándose por una nominalidad elevada. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), se proyecta una inflación del 29,1% para el año 2026, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima un 30,4%. Estas proyecciones indican que la inflación seguirá siendo un desafío significativo para la economía argentina y, por ende, para el mercado de bonos.
Por su parte, desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) señalaron que la curva CER sigue operando con tasas reales negativas, alineándose con el nivel actual de las tasas fijas. Este comportamiento es coherente con un contexto en el que tanto el REM como las expectativas del mercado no anticipan una ruptura del umbral del 2% mensual de inflación hasta, por lo menos, la segunda mitad del año. En conclusión, el mercado de bonos CER enfrenta desafíos significativos, pero también oportunidades para aquellos inversores que buscan protegerse de la inflación en un entorno incierto.



