Un reciente análisis elaborado por la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH) sugiere que la actual crisis en Medio Oriente podría tener consecuencias significativas para la economía argentina, especialmente en el sector energético. Según este estudio, el país podría sumar hasta u$s10.000 millones anuales a su superávit comercial en balanza energética, impulsado por el incremento en los precios internacionales del petróleo y del gas, así como por un aumento en la producción en la cuenca de Vaca Muerta. Esto podría significar un cambio radical en la dinámica económica argentina, donde el sector energético podría superar incluso las contribuciones del campo, que en 2025 reportó un superávit de u$s42.196 millones, mientras que la balanza energética mostró un saldo positivo de u$s7.829 millones.
Las proyecciones planteadas por el especialista Nicolás Arceo consideran tres escenarios posibles para el desarrollo de los hidrocarburos hasta 2035: uno moderado, otro expansivo y uno acelerado. En este análisis, se pone un fuerte énfasis en los recursos no convencionales y en el potencial de Vaca Muerta, cuya actividad se anticipa que será clave para el crecimiento económico. En el contexto actual, marcado por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, los precios del petróleo y gas han visto un considerable aumento, lo que ha motivado a los analistas a ajustar las expectativas de ingresos para el país.
Los escenarios elaborados por la CEPH se basan en las proyecciones de precios a futuro del crudo, fijando un barril de Brent en u$s62 y el gas a u$s9,3 por millón de BTU. Sin embargo, con los recientes acontecimientos geopolíticos, estos valores se ajustaron a u$s90 el barril Brent y u$s16,2 por millón de BTU para el gas, lo que impacta de manera directa en las estimaciones de balanza comercial. Este cambio en los precios no solo influye en los ingresos esperados, sino que también resalta la importancia de una infraestructura adecuada para el transporte y la exportación de estos recursos.
Para que Argentina pueda aprovechar al máximo este potencial, es esencial que se realicen avances significativos en las obras de infraestructura necesarias, como gasoductos, plantas de tratamiento, y nuevos puertos para la exportación. Además, se requiere de un marco regulatorio estable y atractivo para los inversores, con el fin de fomentar una mayor inversión en el sector. El informe enfatiza que solo la creación de un entorno macroeconómico y regulatorio confiable permitirá incrementar de manera sustancial la producción de hidrocarburos en la próxima década.
Otro aspecto que no debe pasarse por alto es el costo de duplicar la actividad en Vaca Muerta, que podría verse afectado por el aumento en los precios de los hidrocarburos. El incremento de estos precios, si bien podría favorecer los ingresos, también podría encarecer los costos de producción y, por ende, dificultar la realización de las inversiones necesarias. La balanza energética, aunque presenta un panorama alentador, dependerá de múltiples factores que deben ser cuidadosamente considerados por los actores involucrados.
Por último, cabe mencionar que estos escenarios fueron elaborados antes de la implementación de un nuevo régimen de reducción de retenciones para el crudo convencional de cuencas maduras, y no contemplan la nueva actividad en la Cuenca Cuy. Esto subraya la complejidad y la necesidad de una evaluación continua de las condiciones del mercado y de las políticas fiscales que regulan este sector estratégico para Argentina.



