La actividad de la construcción volvió a registrar resultados negativos en julio, con una baja del 4,5% interanual y del 4,6% en comparación con junio, de acuerdo con los últimos datos difundidos por el Indec. El sector enfrenta un escenario complejo por la paralización de buena parte de la obra pública y la falta de recuperación de la inversión privada, una combinación que redujo el nivel de trabajo y afectó de manera directa a las empresas y al empleo.
Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), describió el impacto de la crisis sobre las compañías del sector. “La inmensa mayoría de las empresas constructoras despidió mucho personal, por supuesto, se achicó drásticamente. Algunas empezaron procesos de cierre. Hay convocatorias de acreedores”, afirmó durante una entrevista.
Según detalló Weiss, la construcción perdió 120.000 puestos de trabajo en los últimos tres años, sobre una base total de 500.000 empleos. El dirigente sostuvo que se trata de la actividad que más puestos perdió y señaló que la mayor parte de la caída se produjo durante el primer año del período analizado. Desde entonces, el nivel de ocupación no logró recuperarse. “En realidad no seguimos cayendo, no crecemos. Estamos estabilizados”, explicó, aunque ese estancamiento se da en un contexto de fuerte reducción de la actividad y con empresas que debieron achicarse, iniciar procesos de cierre o recurrir a convocatorias de acreedores.



