En una reciente entrevista realizada en vivo, el economista Guido Zack analizó las contradicciones entre el crecimiento económico y la creación de empleo en Argentina. A pesar de un notable aumento del 4,4% en la actividad económica durante el año 2025, los datos muestran que la generación de empleo formal ha caído a niveles alarmantes, afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes) y planteando serios desafíos para los trabajadores del país. Este fenómeno no es nuevo, sino que se inscribe en un contexto económico complejo donde la expansión no necesariamente se traduce en mejoras en la calidad de vida de la población.
Zack, quien participó en un diálogo con el equipo de un medio digital, subrayó la necesidad de observar la situación desde una perspectiva más amplia. Al referirse a la evolución del producto por habitante, el economista señaló que, a pesar de la recuperación reciente, todavía se encuentra un 9% por debajo de los niveles de 2011. Esta afirmación invita a cuestionar el optimismo que a menudo se expresa desde los sectores oficiales, ya que el crecimiento económico podría estar enmascarando problemas estructurales más profundos en el mercado laboral.
El economista destacó que el crecimiento registrado no se distribuye de manera equitativa entre los distintos sectores de la economía. En su análisis, Zack enfatizó que el incremento se ha concentrado en industrias como la hidrocarburífera y la minería, que son poco intensivas en mano de obra. Por lo tanto, aunque estos sectores están generando ingresos significativos, no están contribuyendo a la creación de nuevos puestos de trabajo, generando así una desconexión entre el crecimiento del PBI y el bienestar de la población.
A su vez, el economista hizo hincapié en que, contrariamente a estos sectores en expansión, hay áreas como la construcción y la industria que han estado en declive, lo que ha resultado en una pérdida notable de empleos. Esta situación plantea una paradoja en la economía argentina, donde se observa un crecimiento en industrias que generan divisas, pero que no fomentan la creación de empleo. La realidad es que, al menos en el corto plazo, el crecimiento económico no ha traído consigo los beneficios esperados para la población en términos de trabajo y calidad de vida.
Durante la conversación, se abordó la cuestión de por qué el crecimiento económico no se refleja en una mejoría del bienestar general. Zack fue claro al afirmar que no se puede comparar el crecimiento de sectores que realmente generan empleo con aquellos que no lo hacen. La falta de trabajo formal y el aumento de la informalidad son fenómenos que agravan la situación, complicando aún más el panorama para los trabajadores argentinos.
En conclusión, el análisis de Guido Zack revela la necesidad de replantear las políticas económicas y laborales en Argentina. El crecimiento económico debe ir acompañado de estrategias que promuevan la creación de empleo genuino, especialmente en sectores que puedan absorber mano de obra. Sin una transformación en la manera en que se distribuyen los beneficios del crecimiento, el país podría enfrentarse a un panorama de creciente desigualdad y precariedad laboral. La búsqueda de un equilibrio entre crecimiento y empleo será clave para el futuro económico del país.



