La gordofobia continúa funcionando como una forma estructural de discriminación en la Ciudad de México. Aunque suele asociarse con insultos, burlas o comentarios sobre el cuerpo, también puede afectar el acceso al empleo, la atención médica, el transporte, los espacios recreativos, la cultura y la participación cotidiana. El tamaño corporal se convierte así en un criterio para excluir, estigmatizar o restringir derechos de personas con obesidad o sobrepeso.
La situación fue analizada durante la Segunda Jornada de Conversaciones Gordas. Experiencias, diversidad y política, organizada por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred). En ese ámbito se planteó que la discriminación por peso convive con otras desigualdades vinculadas con el género, la raza, la orientación sexual, la discapacidad y la clase social, entre otras condiciones.
Los datos de las distintas ediciones de la Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México (EDIS) muestran un descenso en la percepción de discriminación hacia las personas gordas, que pasó de 86,3% a 72,3%. Sin embargo, este grupo se mantuvo entre los puestos 13 y 16 de los 41 identificados como más discriminados. Además, el 7,6% de los testimonios registrados en la EDIS 2021 mencionó la discriminación por motivos de “sobrepeso”. Para la Copred, las cifras reflejan la persistencia del valor social asignado a la imagen corporal y de tratos desiguales hacia la diversidad de cuerpos.



