La búsqueda de resguardos financieros frente a la inflación se ha intensificado en el contexto actual, donde las presiones inflacionarias continúan afectando a la economía argentina. En marzo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un aumento del 3,4%, superando las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que anticipaba un incremento del 3%. Este aumento no solo representa un repunte en comparación con el 2,9% de enero y febrero, sino que también marca el nivel mensual más alto desde marzo de 2025, cuando se alcanzó un 3,7%.

Este escenario plantea un desafío crucial para los inversores que buscan proteger sus activos del deterioro del poder adquisitivo. En este sentido, los Fondos Comunes de Inversión (FCI) que ajustan por inflación, conocidos como fondos CER, han cobrado relevancia. Estos instrumentos están diseñados para replicar la evolución de los precios y ofrecer a los inversores una forma de resguardarse contra la pérdida de valor de la moneda nacional. Entre los activos que componen esta categoría se encuentran Títulos Públicos como las Letras y Bonos ajustados por CER (Lecer y Boncer), así como Obligaciones Negociables ajustadas por UVA.

El crecimiento de la participación de los fondos CER en el mercado financiero es notable. A finales del año pasado, estos instrumentos representaban menos del 2% del total de activos administrados, mientras que hoy esa cifra ha aumentado a casi el 4%, lo que equivale a aproximadamente $2,5 billones en activos. Este crecimiento refleja una tendencia que se ha acentuado en momentos de alta inflación, donde en 2022 la representación de estos fondos llegó a alcanzar el 7%, y en algunos tramos superó el 14%. En lo que respecta a 2023, los fondos CER se mantienen alrededor del 6%.

El análisis de los flujos hacia los fondos CER en marzo indica un fuerte impulso en las suscripciones. Después de un mes récord con cerca de $300.000 millones, abril se perfila como un mes que podría posicionarse entre los mejores de la serie. En solo 10 días de operaciones, las suscripciones netas ya han superado los $360.000 millones, lo que implica un ritmo diario promedio que supera los $36.000 millones. Esta cifra es más del doble del promedio diario de marzo, que fue de $15.000 millones, destacando el interés creciente por estas alternativas en un contexto de inestabilidad económica.

En el acumulado anual, los fondos CER han captado más de $795.000 millones y compiten en las primeras posiciones de flujos junto con las estrategias de corto plazo. Estas últimas, que incluyen fondos en pesos con riesgo de mercado, han registrado suscripciones netas superiores a los $1,6 billones, lo que indica una tendencia en la búsqueda de alternativas de inversión. Esta dinámica subraya la necesidad de los inversores de diversificar y encontrar refugios seguros ante la incertidumbre del entorno económico.

Además de los flujos, los rendimientos de los fondos CER han sido destacables, superando en varias ocasiones a otros segmentos del mercado. En marzo, el rendimiento promedio de estas carteras alcanzó aproximadamente el 6,6%, y en lo que va de abril, la rentabilidad se encuentra en un 2,4%, posicionándose como los mejores resultados dentro del espectro de inversiones en pesos. En lo que va del año, el retorno acumulado es del 16,6%, superando al índice CER, que se ubica en un 10,4%. Esta performance resalta la efectividad de los fondos CER como una opción viable para quienes buscan proteger sus inversiones en un contexto de creciente inflación.