La semana pasada, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dio a conocer un nuevo sistema destinado a facilitar el pago de las cuotas de préstamos mediante transferencias automáticas. Esta herramienta, conocida como "Cobro por Transferencia", tiene como objetivo simplificar los débitos, mejorar la seguridad en las transacciones y disminuir los riesgos de fraude. Sin embargo, en un contexto marcado por un aumento en la morosidad del sistema financiero, las empresas del sector fintech advierten que esta medida no solo no soluciona los problemas existentes, sino que podría incrementar los costos operativos y complicar la recuperación de los créditos otorgados.
Uno de los principales aspectos cuestionados por las fintechs es que el débito queda vinculado a una única cuenta bancaria. Esto implica que el consentimiento del cliente se relaciona exclusivamente con esa cuenta desde la que se realizarán los cobros. Dado que muchos usuarios suelen transferir fondos entre diferentes cuentas, las empresas del sector alertan que esto podría afectar la efectividad de los débitos, aumentando así la probabilidad de incumplimientos.
Además, la normativa limita el número de intentos de cobro a un primer intento y dos reintentos adicionales en intervalos de 48 y 96 horas. Sin acceso al saldo disponible de las cuentas, esta restricción podría disminuir la eficiencia de la cobranza e incentivar comportamientos como mantener la cuenta sin fondos durante esos períodos. Por otra parte, también se introduce un cargo adicional del 0,6% por operación, lo que incrementa los costos del crédito y podría reflejarse en el Costo Financiero Total (CFT) para los usuarios, encareciendo así el acceso al financiamiento. La regulación establece que la cuota no puede exceder el 30% de los ingresos del cliente, lo que en un mercado con una significativa proporción de ingresos informales, podría generar nuevas complicaciones para los solicitantes de crédito.



