Los especialistas en economía de la city han revisado nuevamente sus estimaciones sobre la inflación, y el panorama se ha tornado más sombrío a medida que avanza el conflicto en Medio Oriente. Esta situación, que involucra a potencias como Irán, Israel y Estados Unidos, está generando una creciente preocupación por su impacto en la economía global y, en particular, en los precios de los productos y servicios en Argentina. En este contexto, las proyecciones para la inflación en el país han alcanzado cifras alarmantes, con un pronóstico cercano al 30% anual para el año 2026.
Recientemente, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) hizo público un nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que se llevó a cabo entre el 27 y el 31 de marzo. Este informe incluyó la participación de 34 consultoras, centros de investigación y 12 entidades financieras, quienes evaluaron la situación económica actual y futura. Según las estimaciones más recientes, se ha registrado un aumento del 3% en los precios durante el mes de marzo, superando el pronóstico anterior de un incremento del 2,5% para el mismo período.
De cara al futuro, los analistas prevén que la inflación no logrará reducirse por debajo del 2% mensual hasta agosto, lo que representa un retraso de tres meses respecto a las proyecciones anteriores. Este nuevo escenario indica que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) podría acumular un incremento del 29,8% en 2026, un dato preocupante considerando que al inicio del año se estimaba una inflación del 22,4%. Esta revisión a la alza refleja las crecientes tensiones en el ámbito internacional y su efecto en la economía local.
El "Top 10" de los expertos reconocidos por el BCRA, debido a la precisión de sus pronósticos anteriores, ha ajustado su proyección de inflación a 31,8% para 2026, superando también al 31,5% estimado para el año 2025. Esta tendencia al alza en las expectativas de inflación resalta la incertidumbre económica que vive el país y la dificultad para estabilizar la economía en medio de un clima global inestable.
Un factor clave que ha influido en estas proyecciones es la guerra en Medio Oriente, que ha llevado al cierre del estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio mundial de petróleo. Este cierre ha provocado un aumento significativo en los precios de la energía a nivel internacional, lo que, si se mantiene en el tiempo, podría desestabilizar aún más las cadenas de suministro y exacerbar la inflación global. En este contexto, Argentina no es ajena a estos efectos, y la presión sobre los precios internos se intensifica.
En cuanto al tipo de cambio, los analistas anticipan que el dólar continuará por debajo de la inflación hasta septiembre. Esto implica que el aumento proyectado para el tipo de cambio oficial mayorista en 2026 es de solo 17,4%, lo que contrasta de manera significativa con la proyección de inflación, reforzando el atraso cambiario que enfrenta la economía. Esta situación podría complicar aún más el panorama económico y limitar las posibilidades de recuperación en el corto plazo.
Asimismo, se prevé que la tasa de interés para los plazos fijos mayoristas, conocida como TAMAR, se sitúe en un 26,8% TNA, lo que representa una disminución de 3,2 puntos porcentuales en comparación con el REM anterior. Esta tasa se traduce en una efectiva mensual del 2,2%, que es negativa en términos reales, lo que añade otra capa de complejidad al panorama económico. Para fines de 2026, se proyecta una TAMAR de 23,4%, también inferior a lo anticipado en informes previos. En términos de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), se estima un aumento del 3,3% anual, que representa una ligera reducción respecto a las proyecciones anteriores, lo que sugiere que la economía aún enfrenta desafíos significativos en su camino hacia la recuperación.



