La producción de hidrocarburos y minería en Argentina registró en febrero una caída significativa, marcando la primera disminución mensual desde septiembre del año anterior. Este descenso se convierte en una nueva señal de alerta sobre la salud de la economía nacional, un tema que ha sido reconocido incluso por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien ha admitido que el segundo mes del año estuvo plagado de dificultades económicas. Este panorama se torna especialmente preocupante considerando que el Índice de Producción Industrial (IPI) del sector minero, según datos del INDEC, se contrajo un 1% en comparación con enero, poniendo fin a un ciclo de cuatro meses de crecimiento continuo.
Los datos interanuales, aunque muestran un incremento del 3,3% en la producción minera, resultan inferiores al registrado en enero, que alcanzó un 5,4%. En particular, el segmento de hidrocarburos mostró un aumento destacado del 15,8% en la extracción de petróleo crudo, mientras que la producción de gas natural sufrió una leve reducción del 3,3%. Estos números evidencian un contraste notorio en el rendimiento del sector, lo que sugiere que, a pesar de los incrementos en algunos rubros, el panorama general es menos optimista.
El INDEC reportó que la extracción de petróleo se situó en 3.844 miles de metros cúbicos, cifra que representa la más baja desde junio de 2025. En cuanto al gas, se produjeron 3.921 millones de metros cúbicos, un número que también se considera el más bajo desde noviembre de 2022. Este descenso en la producción de hidrocarburos es un indicativo preocupante, ya que podría afectar no solo a las empresas del sector, sino también a la economía en su conjunto, dado el rol fundamental que juegan estos recursos en la matriz energética y económica del país.
Por otro lado, dentro del rubro de minerales metalíferos, se observó una caída del 3,6% en la extracción de oro y plata. Sin embargo, cabe destacar que esta disminución representa la menor variación negativa registrada en los últimos seis meses, lo que podría interpretarse como un leve signo de estabilización en un contexto adverso. En contraposición, la producción de minerales no metalíferos experimentó un crecimiento interanual del 14,3%, con aumentos significativos en la extracción de yeso, arena para la construcción y litio, donde se reportaron 9.270 toneladas de carbonato de litio, la cifra más baja en cinco meses.
Las proyecciones de consultoras y centros de estudios han coincidido en señalar un deterioro general de la actividad económica durante febrero. Este descenso fue particularmente notorio en la industria, un sector que ha enfrentado serias dificultades desde la asunción de Javier Milei como presidente. Según estimaciones del centro de estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la industria habría experimentado una caída del 3% en comparación con el mes anterior, con los mayores descensos en la producción de acero (-11%), automóviles (-8,1%) y bebidas (-5,2%). También se registraron caídas en la metalmecánica y en la fabricación de aluminio, lo que sugiere una contracción generalizada en la actividad industrial.
A diferencia de otros momentos en los que el Gobierno intentó resaltar aspectos positivos de los indicadores económicos, en esta ocasión los funcionarios han sido más realistas sobre el bajo nivel de actividad en febrero. En un evento reciente en la Bolsa de Comercio de Rosario, Caputo afirmó que “por ahí el EMAE de febrero da para abajo” y expresó su preocupación acerca de la velocidad de la recuperación económica del país. Estas declaraciones reflejan una nueva realidad que enfrenta la gestión actual, donde el optimismo se ha visto reemplazado por un enfoque más pragmático ante los desafíos económicos que se avecinan.


