Moscú, 19 de marzo (Redacción Medios Digitales) - Un alarmante 12% de las compañías en Rusia ha revelado su intención de llevar a cabo recortes en sus plantillas para el año 2026. Esta decisión se produce en un contexto económico complicado, marcado por la prolongación del conflicto en Ucrania, que ya lleva cinco años, y que ha desencadenado una contracción significativa en diversos sectores. Recientemente, tanto la Alcaldía de Moscú como el consorcio de ferrocarriles RZhD anunciaron que se verán obligados a reducir su personal en hasta un 15%, un claro indicativo de las dificultades que enfrentan las empresas en el país.

La información proporcionada por el portal Versia.ru señala que los sectores más afectados por estos despidos son la construcción y la industria automotriz. En particular, la demanda en el ámbito de la construcción ha sufrido un fuerte descenso, lo cual se atribuye a la escalada de los costos de las hipotecas y a los elevados tipos de interés establecidos por el Banco Central de Rusia. A esto se suma el reciente aumento del IVA que entró en vigor en enero, lo que ha complicado aún más la situación para las empresas del sector.

La falta de nuevas contrataciones se ha vuelto evidente, ya que solo el 25% de las empresas se muestra dispuesta a incorporar nuevos empleados, lo que representa una reducción drástica en comparación con períodos anteriores. En contraste, un 63% de las compañías han optado por mantener sus plantillas sin cambios, al menos por el momento. Sin embargo, aquellas consultoras y empresas que ofrecen servicios entre empresas han optado por despedir a personal debido a la disminución de los presupuestos de sus clientes, lo que refleja un clima de incertidumbre en el mercado.

Los despidos también se extenderán a sectores como la producción de materias primas y las redes comerciales, donde los empleados más vulnerables son aquellos que desempeñan funciones administrativas o que no generan ganancias directas. La automatización creciente en diversas industrias ha dejado fuera de juego a muchos trabajadores, especialmente a aquellos en posiciones temporales o contratados, mientras que los profesionales con experiencia y habilidades versátiles presentan una mayor probabilidad de conservar sus empleos.

Los recortes en las plantillas se ven impulsados por la caída en la demanda y la necesidad de ajustar los salarios de los especialistas clave al menos al nivel de la inflación, que en Rusia supera el 4% previsto por las autoridades. Estas condiciones han llevado a las empresas a tomar decisiones difíciles para equilibrar sus cuentas y adaptarse a un entorno económico cambiante y desafiante.

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, fue uno de los primeros en anunciar una reducción del 15% en el personal administrativo de la capital, decisión que fue seguida por otras regiones del país. En una declaración a principios de este mes, Sobianin destacó que estas medidas eran necesarias debido a la desaceleración en el crecimiento de los ingresos del presupuesto local, que solo creció un 2% en los primeros dos meses del año, muy por debajo del 6,5% que se había proyectado. Aunque esta medida no afectará a los empleados de servicios sociales, la preocupación por el impacto en el empleo es palpable entre la población.

En el mismo sentido, el gobernador de Astracán, Ígor Bábushkin, ha propuesto reducir la plantilla de funcionarios en un 10% con el objetivo de equilibrar los gastos del presupuesto sin perjudicar la esfera social. Por su parte, RZhD, que mantiene el monopolio en el sector ferroviario, ha anunciado su intención de despedir también a un 15% de su personal, lo que equivale a aproximadamente 6.000 trabajadores. Este proceso de reestructuración refleja la necesidad urgente de las empresas rusas de adaptarse a un contexto económico adverso y buscar la sostenibilidad en un futuro incierto.