Ante el preocupante nivel de inflación registrado en febrero, el Gobierno argentino ha decidido adoptar medidas preventivas. En la última licitación de deuda, el Tesoro logró un refinanciamiento que supera el 100%, alcanzando un 108%. Este movimiento implica una mayor absorción de la liquidez que el Banco Central introduce diariamente mediante la compra de reservas.
Desde la entidad Puente señalaron que el resultado de la licitación anterior, que había mostrado un rollover por debajo del 100%, debe considerarse un hecho aislado y no un cambio en la estrategia general de contracción. Hasta el momento, el acumulado de rollover en el año se mantiene en el 108%, lo que refleja una constante en la política fiscal del Gobierno.
Los bonos en pesos ofrecidos durante la licitación indicaron una postura decidida por parte del Gobierno para frenar la expansión monetaria. Se colocaron deuda por 10,4 millones de pesos, superando los 9,64 billones que vencían. Esta estrategia busca controlar la cantidad de dinero en circulación y, por ende, mitigar el impacto del aumento de precios que ha afectado a la economía en los últimos meses. El tipo de cambio mayorista se situó por debajo de los 1.400 pesos, lo que contribuye a su función como ancla contra la inflación.



