En medio de una jornada marcada por la volatilidad en los mercados internacionales, los ministros de Finanzas del G7, junto a la Agencia Internacional de Energía (AIE), llevaron a cabo una reunión extraordinaria. El objetivo principal fue establecer una estrategia conjunta frente al aumento drástico en los precios del petróleo, que superó los 100 dólares por barril por primera vez desde el año 2022, a raíz del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
La intervención en las reservas estratégicas se ha planteado como una de las posibles soluciones, con informes que indican que el G7, bajo la administración de Donald Trump, podría liberar entre 300 y 400 millones de barriles. Esta cantidad representa alrededor de un tercio de los 1.200 millones de barriles que los 32 países miembros de la AIE mantienen como reservas para situaciones de crisis en el suministro energético.
A nivel global, especialmente en Asia, donde el 60% del petróleo proviene del Medio Oriente, se observó una caída en las acciones y un aumento en el valor del dólar. La incertidumbre se intensificó tras los ataques recientes a instalaciones energéticas en Irán, lo que ha generado temores de represalias y un posible prolongamiento de la crisis. En los mercados, el crudo Brent, referencia para Argentina, alcanzó un pico de 119,50 dólares por barril, representando el nivel más alto en cuatro años, aunque luego se estabilizó en torno a los 106,73 dólares tras la noticia de la reunión del G7.



