Durante el mes de junio, se observó una interrupción significativa en la tendencia del carry trade en pesos, que había sido una estrategia popular entre los inversores argentinos. Este cambio se tradujo en un aumento del dólar, que superó el rendimiento de las tasas locales, afectando a numerosos operadores financieros que hasta mayo disfrutaban de beneficios considerables al intercambiar divisas extranjeras por instrumentos en pesos, los cuales ofrecían tasas de interés competitivas. La subida del dólar fue un fenómeno global, que alteró los valores de las divisas en distintas partes del mundo, dejando a muchos inversores en una posición complicada.

En términos concretos, según datos de Bloomberg, el peso argentino se devaluó un 4,58% frente al dólar durante el mes de junio, lo que representa una de las caídas más pronunciadas entre las monedas emergentes, solo superada por el rublo ruso. Además, si se considera el rendimiento de la tasa en pesos, la rentabilidad de la moneda local también se vio afectada, con un descenso del 2,74%. Este doble golpe llevó a que el carry trade en pesos registrara su primera pérdida del año, marcando un cambio en la percepción del riesgo y la confianza en la economía argentina.

Hasta mayo, el carry trade había sido una estrategia lucrativa, acumulando un rendimiento total en pesos argentinos del 13,47% en lo que va de 2026. Esta cifra, aunque afectada por el retroceso de junio, se mantenía competitiva, situándose apenas por debajo de los instrumentos líderes en la región, como el peso colombiano. Sin embargo, la tendencia comenzó a cambiar con la presión ejercida por el fortalecimiento del dólar a nivel global, que generó un efecto dominó en diversas monedas emergentes.

El impacto no se limitó a la Argentina. Las monedas de la región también sufrieron caídas significativas; el real brasileño se depreció un 2,73% y el peso chileno aún más, con una baja del 3,47%. En contraste, el peso colombiano mostró un desempeño positivo, con un incremento del 7,36% en junio y del 10% en el año, impulsado por la reciente victoria electoral de Abelardo de la Espriella, quien fue elegido presidente. Este contexto regional sugiere que la apreciación del dólar no era un fenómeno aislado, sino que reflejaba una dinámica más amplia que afectaba a múltiples economías emergentes.

Un informe elaborado por Parakeet Capital atribuye el fortalecimiento del dólar a un cambio en la comunicación de la Reserva Federal de Estados Unidos bajo la dirección de Kevin Warsh. La Fed optó por abandonar el forward guidance, adoptando una postura más convencional y ambigua que sugiere posibles aumentos de tasas antes de concluir el año. "El mercado anticipaba un enfoque más claro y recortes de tasas de interés, pero la Fed sorprendió con un giro ortodoxo", señala el informe, lo que desencadenó una serie de reacciones inmediatas en los mercados financieros.

La respuesta del mercado fue drástica: las acciones cayeron, las tasas de interés aumentaron y el dólar se robusteció. Parakeet Capital también destaca que la fortaleza de la economía estadounidense contribuyó a esta apreciación del dólar, y que el ajuste no solo tuvo repercusiones en la Argentina, sino que también afectó a otros países de la región. “El peso chileno y el real brasileño también experimentaron depreciaciones en el último mes, lo que relativiza la idea de que la presión se centra únicamente en el peso argentino”, concluye el análisis.

Por su parte, la consultora 1816 aporta una visión adicional sobre el fenómeno, indicando que en los últimos meses ha habido una fuerte volatilidad en los mercados globales de monedas, deuda y materias primas. Este entorno de incertidumbre puede haber influido en las decisiones de los inversores y en la dinámica del carry trade, que, tras un periodo de rentabilidad, ahora enfrenta desafíos significativos en un contexto económico global cambiante.