La reciente dinámica del flujo de divisas en Argentina sugiere un alivio para el dólar en el corto plazo, lo que podría resultar en una reducción de su cotización y contribuir a frenar la escalada inflacionaria. Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la caída en la demanda del dólar para atesoramiento, combinada con los ingresos provenientes de la deuda privada, son elementos esenciales en este contexto. Este fenómeno se ha observado especialmente durante los últimos meses, donde la tendencia parece marcar un cambio en la percepción de los inversores sobre el billete verde.
En una presentación ante inversores en Estados Unidos, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, comunicó que la compra de dólares para ahorro ha disminuido por segundo mes consecutivo en marzo. Este descenso es significativo, considerando que entre julio y octubre de 2025, los individuos retiraron del sistema un total neto de aproximadamente u$s5.458 millones en divisas. Sin embargo, en los cuatro meses posteriores, esta cifra se redujo considerablemente a u$s2.362 millones, lo que refleja un cambio en la estrategia de inversión de los ciudadanos en medio de un clima político y económico incierto.
El descenso en la demanda de dólares se produce al mismo tiempo que se observa un aumento en la oferta de divisas. De acuerdo con las declaraciones de Werning, aún quedan u$s3.200 millones por liquidar de las Obligaciones Negociables (ONs) emitidas por el sector privado hasta la semana pasada. Esta situación podría ofrecer un respiro al mercado cambiario y generar un efecto positivo en la estabilidad financiera del país, especialmente en un contexto donde las reservas son vitales para enfrentar los desafíos económicos.
Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reportó recientemente que las exportaciones argentinas experimentaron un crecimiento significativo en marzo, con un aumento del casi 20% en comparación al mes anterior. Este incremento fue impulsado principalmente por las ventas de maíz, lo que sugiere que la cosecha gruesa comienza a mostrar signos de recuperación. Las proyecciones para abril y mayo son optimistas, lo que podría contribuir a un mayor ingreso de divisas y mejorar la situación económica del país.
Sin embargo, la presentación del BCRA también destacó el inicio del pago de dividendos por parte de las empresas, correspondientes a los resultados del año 2025. En el primer trimestre de este año, las compañías distribuyeron cerca de u$s690 millones, cifra que supera a la de los primeros cuatrimestres de los años 2016 a 2019. Este dato pone de manifiesto la salud financiera de algunas empresas, aunque también plantea interrogantes sobre el futuro de la reinversión de esos recursos en un contexto donde la incertidumbre persiste.
Santiago Bulat, director de Invecq, subrayó dos aspectos adicionales de la exposición del BCRA. En primer lugar, indicó que la compra de activos en pesos por parte de no residentes sigue siendo baja, lo que podría limitar la entrada de capitales al país. En segundo lugar, mencionó que el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) ya ha liquidado neto de importaciones u$s762 millones de los u$s1.200 millones comprometidos, lo que refleja un avance, aunque también sugiere que aún queda camino por recorrer en términos de atracción de inversiones.
Werning concluyó su intervención destacando que, a pesar de los choques globales que afectan a la economía, la estabilidad del mercado financiero argentino se distingue entre sus pares emergentes. Asimismo, enfatizó que el enfoque monetario del BCRA está diseñado para prevenir efectos de segunda ronda en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Aunque los ajustes en los precios relativos han ocasionado un aumento temporal en el IPC, el sector privado mantiene la expectativa de una continuación en el proceso de desinflación, lo que podría brindar un alivio adicional a los consumidores en el futuro cercano.



