En un contexto de fluctuaciones cambiarias, el dólar oficial ha logrado cerrar sin variaciones en el segmento mayorista, acumulando tres días consecutivos de estabilidad. Este jueves, la cotización se mantuvo en $1.432,5 para la venta, lo que marca una pausa en la tendencia de aumentos que había caracterizado las semanas anteriores. Los analistas apuntan a que esta situación responde a un cambio en la dinámica de oferta y demanda de divisas, lo que ha permitido que la moneda oficial se sostenga lejos del límite superior del rango establecido por el gobierno, situado en $1.777,79, lo que genera una brecha del 24,1%.
La actividad en el mercado de cambios fue intensa, con más de u$s545,2 millones intercambiados en la jornada. Este volumen refleja una continuidad en la actividad comercial, aunque el clima general es de cautela. Los contratos de futuros también mostraron una tendencia a la baja, con caídas de hasta 0,3% en los tramos correspondientes a 2026 y 2027. Las proyecciones actuales del mercado indican que el dólar mayorista podría alcanzar los $1.445 hacia finales de junio y se estima que podría cerrar el año en torno a los $1.615,5.
Por su parte, el dólar minorista ha experimentado una ligera baja, ubicándose en $1.450,65 para la venta en el Banco Nación, lo que influye en el costo del dólar tarjeta, que ahora se encuentra en $1.885. Según el promedio de distintas entidades financieras, la divisa se posiciona en $1.447,82 para la venta. Este escenario de estabilidad en el tipo de cambio oficial contrasta con la variabilidad que se observa en el mercado paralelo, donde el contado con liquidación (CCL) ha caído un 1% a $1.492,59, mientras que el dólar blue se mantiene en $1.445, según los informes de distintas fuentes en el centro financiero de la ciudad.
El economista Gustavo Ber ha señalado que la menor demanda observada en el segmento mayorista ha permitido al Banco Central de la República Argentina (BCRA) aumentar su ritmo de compras. Esto es crucial, dado que el BCRA busca fortalecer las reservas en un contexto donde se anticipa una disminución estacional de la oferta de divisas en el segundo semestre del año. Esta estrategia también implica una calibración de la intervención oficial en el mercado cambiario, que busca adaptarse a las condiciones del entorno económico.
Sin embargo, la tendencia a la baja en las liquidaciones agropecuarias podría estar afectando la estabilidad del tipo de cambio. Durante gran parte del segundo trimestre, el incremento en las liquidaciones del sector agroexportador había contribuido a mejorar la oferta de divisas. Sin embargo, los ingresos por parte de este sector comienzan a moderarse, lo que plantea un nuevo desafío para la política cambiaria. En este marco, el BCRA ha optado por una menor intervención directa en algunas operaciones, buscando que la oferta y la demanda privada tomen un rol más destacado en la formación del tipo de cambio.
Las expectativas del mercado continúan siendo cautelosas. De acuerdo a las proyecciones más recientes del BCRA, se estima que el dólar mayorista podría cerrar el año en torno a los $1.658, lo que representaría un aumento de cerca del 14,5% en 2026, una cifra que se encuentra por debajo de la inflación esperada. A un año vista, se prevé que el tipo de cambio podría alcanzar los $1.760. En las semanas venideras, los operadores estarán atentos a los movimientos en la liquidación del agro, la demanda privada de divisas y la intervención del BCRA, factores que influirán en la evolución del tipo de cambio.



