El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este lunes que la tasa de desempleo en Argentina experimentó una leve disminución, pasando del 7,9% al 7,8% durante el primer trimestre de 2025. A pesar de esta ligera mejora, que representa una caída de apenas una décima porcentual, la cifra se mantiene cercana a los niveles más altos registrados desde 2021, reflejando un panorama laboral complejo. Actualmente, hay alrededor de 1,1 millones de argentinos sin empleo en los 31 aglomerados urbanos, lo que se traduce en un incremento de unos 9.000 desocupados más en comparación con el mismo período del año anterior, impulsado por el crecimiento de la población.

El análisis del mercado laboral revela que la tasa de informalidad ha alcanzado un nuevo máximo desde el inicio de la serie en el cuarto trimestre de 2023, situándose en un preocupante 44,2%. Esto significa que cerca de 6 millones de argentinos trabajan en condiciones de informalidad, sin acceso a derechos laborales básicos ni protección social. Del total de la población ocupada, apenas más de 7,5 millones se encuentran bajo un régimen formal, de los cuales 6 millones realizan aportes al sistema jubilatorio, mientras que el resto se clasifica como cuentapropistas o patrones.

El sociólogo Daniel Schteingart, de la organización Fundar, proporciona un contexto importante sobre la distinción entre trabajadores formales e informales. Explica que un cuentapropista formal es aquel que cuenta con un emprendimiento que emite facturas, mientras que un asalariado que factura a un solo empleador, aunque sea monotributista, se considera informal. Esta diferenciación resalta las complejidades del mercado laboral argentino, donde la informalidad se ha vuelto una norma para muchos trabajadores, limitando su acceso a derechos y beneficios.

Desglosando los datos por regiones, se observa que la tasa de desocupación varía significativamente en distintas áreas del país. En Gran Buenos Aires, la tasa de desempleo se sitúa en un 8,7%, lo que representa una reducción de 0,4 puntos porcentuales. Por otro lado, la región Pampeana experimentó un incremento en la desocupación, alcanzando un 8,2% (+0,8 p.p.), mientras que el Noreste muestra una tasa de 7,2% (+1,1 p.p.). En contraste, Cuyo presenta un 5,5% (-0,2 p.p.), la Patagonia un 5% (+0,1 p.p.), y el Noroeste un 4,9% (-0,2 p.p.). La Ciudad de Buenos Aires se destaca con un 4,8% de desempleo, una notable reducción de 2,2 puntos porcentuales, mientras que el conurbano mantiene una tasa alta del 9,7%.

Luis Campos, especialista en el mercado laboral, afirma que la tendencia indica un ajuste en la calidad de los empleos, más que en la cantidad. A pesar de la ligera caída en la tasa de desempleo, el porcentaje de trabajadores formales se redujo del 57,8% al 55,7%, mientras que los informales han aumentado del 42% al 44,2%. Este fenómeno sugiere que, aunque hay una leve mejora en el desempleo, la calidad de los empleos disponibles está en declive.

El economista Aldo Abram, de la Fundación Libertad y Progreso, destaca que la caída en la tasa de desempleo, a pesar del incremento en el número de personas que buscan empleo, indica un posible estancamiento en el problema del desempleo. Este aumento en la oferta laboral puede ser un signo de esperanza, pero también resalta la necesidad urgente de políticas que fomenten la creación de empleo formal y la reducción de la informalidad, que sigue siendo uno de los mayores desafíos del país.