El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido acelerar el proceso de aprobación del reglamento del euro digital, una medida que busca reducir la dependencia del continente de sistemas financieros externos. Esta iniciativa fue destacada por Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, durante su intervención en una conferencia en la Universidad de La Sapienza en Roma. Cipollone advirtió sobre el riesgo que representa esta dependencia, al señalar que podría comprometer la soberanía monetaria de Europa.

Durante su discurso, Cipollone hizo hincapié en la importancia de avanzar en la agenda digital del eurosistema. Aseguró que el BCE ya está trabajando en los aspectos técnicos necesarios para la emisión del euro digital, aunque el lanzamiento final dependerá de la aprobación formal del reglamento correspondiente. En este contexto, celebró el acuerdo alcanzado en el Parlamento Europeo y la expectativa de una votación que respalde esta iniciativa en un futuro cercano.

El directivo del BCE subrayó la urgencia de finalizar las negociaciones entre el Consejo de la Unión Europea, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, con el fin de adoptar el reglamento que proporcionará claridad y certeza tanto a consumidores como a comerciantes y demás actores del mercado. Este reglamento se considera crucial para establecer un marco que regule adecuadamente la nueva moneda digital, que podría estar lista para su implementación en un plazo que se extiende hasta 2029, si se cumplen los plazos legislativos previstos.

Cipollone también enfatizó la relevancia del efectivo, asegurando que este seguirá siendo fundamental y que el BCE está comprometido en garantizar su disponibilidad y aceptación en toda Europa. “Es esencial que nuestra moneda, el euro, continúe siendo útil en la era digital y mantenga su relevancia tanto a nivel interno como internacional”, afirmó. Esta declaración refleja la preocupación del BCE ante la creciente vulnerabilidad del sistema de pagos minoristas en el continente.

El miembro del Comité Ejecutivo del BCE expresó su descontento por la falta de una solución integral que funcione en toda la eurozona para facilitar los pagos digitales. Subrayó la necesidad de que los ciudadanos europeos tengan acceso a una opción de pago pública, que esté basada en tecnologías y en infraestructuras europeas. “En un mundo cada vez más fragmentado, no podemos permitirnos depender de soluciones externas para algo tan crítico como los pagos diarios”, sostuvo Cipollone, evidenciando una postura decidida hacia la autonomía financiera de la región.

En el ámbito interbancario, el BCE se encuentra trabajando en la conexión de plataformas que utilizan tecnología de registro distribuido (DLT) a los servicios TARGET mediante su proyecto Pontes. Este desarrollo permitirá la liquidación de operaciones con activos tokenizados en un plazo cercano. La modernización de estos sistemas es una respuesta directa al crecimiento de las monedas estables, especialmente aquellas denominadas en dólares estadounidenses, que han ido ganando terreno debido a la disminución del 29% en las relaciones de banca corresponsal entre 2011 y 2022. Cipollone alertó sobre las nuevas preocupaciones que han surgido ante la evolución de estas monedas estables, indicando que se está priorizando la creación de un euro digital para contrarrestar estas tendencias.