El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha mantenido una racha de 76 días consecutivos de compras en el mercado cambiario oficial. Esta situación se ha dado gracias a una combinación de intervenciones directas y acuerdos establecidos con diversas empresas y organismos públicos. En la jornada del martes, el BCRA adquirió USD 53 millones en un contexto donde el dólar mayorista experimentó una baja, lo que eleva el total acumulado en 2026 a casi 6.900 millones de dólares.

Desde la implementación del nuevo esquema monetario a comienzos de enero, el BCRA ha logrado sumar un total de USD 6.872 millones, cifra que representa más de la mitad de la meta anual establecida. Particularmente en abril, las compras alcanzaron un total de USD 2.486 millones, con un notable aporte de USD 745 millones en la última semana. Sin embargo, tanto en el lunes como en el martes, se observó una desaceleración en el ritmo de adquisiciones, disminuyendo el promedio diario a poco más de 50 millones de dólares, en comparación con los USD 149 millones de la semana anterior.

A pesar de que el organismo ha alcanzado el 68% del objetivo propuesto para el año, los pagos de deuda del Tesoro, algunos de los cuales se financian con las divisas del BCRA, han moderado el crecimiento neto de las reservas internacionales. Esto plantea un desafío significativo para la entidad, que busca equilibrar la necesidad de acumulación de reservas con el manejo de la deuda externa.

Para sostener el ritmo de compras de dólares, el BCRA ha optado por aumentar la emisión de pesos sin implementar mecanismos de esterilización. Al mismo tiempo, el Tesoro ha emitido deuda en moneda local, intentando absorber el exceso de liquidez y controlar la expansión de la base monetaria. Esta estrategia tiene como fin evitar presiones sobre el tipo de cambio y los precios, en un contexto económico que sigue siendo delicado.

Las proyecciones del BCRA sugieren que el saldo neto de dólares comprados durante 2026 podría situarse entre 10.000 y 17.000 millones, dependiendo de la disponibilidad de divisas y el comportamiento de la demanda de pesos. Santiago Bausili, presidente del BCRA, ha indicado que estas variables serán cruciales para determinar el resultado al cierre del año. Esta incertidumbre resalta la complejidad de la situación económica del país y la necesidad de políticas adaptativas.

Al finalizar la última jornada cambiaria, las reservas internacionales se situaron en USD 45.878 millones, lo que representa una disminución diaria de 210 millones. Según información del BCRA, esta caída se debe a la reducción en las cotizaciones de los activos que forman parte del stock de la entidad, así como a un pago de deuda de 30 millones de dólares. El máximo histórico de reservas durante la gestión actual fue alcanzado en febrero, cuando el total llegó a 46.905 millones, el nivel más alto desde 2018. Sin embargo, la posterior contracción se ha visto influenciada por los vencimientos de deuda en moneda extranjera y la variación en el precio de activos como el oro y los bonos, en un entorno internacional marcado por la volatilidad.

Además del impacto del sector agropecuario, el comportamiento de la deuda corporativa privada será un elemento determinante en el flujo de divisas en los meses siguientes. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las empresas argentinas han emitido obligaciones negociables en el exterior por aproximadamente 10.000 millones de dólares. Parte de este capital ya se ha liquidado en el mercado local, generando un efecto estabilizador sobre el tipo de cambio en un momento donde la economía nacional enfrenta múltiples desafíos.

Durante un encuentro con inversores en Washington, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, expuso sobre la situación actual y las proyecciones futuras, buscando generar confianza entre los inversores internacionales. En este sentido, la comunicación y la capacidad de generar expectativas favorables serán cruciales para el desarrollo de estrategias a corto y mediano plazo en el manejo de la economía argentina.