El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha logrado mantener una racha de 85 días consecutivos con saldo positivo en el mercado cambiario, lo que refleja una estrategia activa en la adquisición de divisas. Este martes, la entidad monetaria compró 70 millones de dólares, elevando el total acumulado en lo que va del año a casi 7.700 millones de dólares. Este desempeño se ha visto impulsado por acuerdos estratégicos con el sector privado y organismos estatales, que permiten al BCRA no solo estabilizar el flujo de divisas, sino también avanzar significativamente hacia sus objetivos anuales.
Desde el inicio del nuevo esquema monetario en enero, las compras del BCRA han alcanzado un total de 7.691 millones de dólares, destacando el mes de abril como el periodo de mayor actividad con 2.769 millones adquiridos. A pesar de este éxito, el 2 de enero fue el único día en que la entidad no llevó a cabo compras, lo cual indica un compromiso constante por parte del BCRA de asegurar la disponibilidad de dólares en el mercado. Este empeño contrasta con los días hábiles de la primera semana de mayo, cuando las compras se limitaron a menos de 100 millones diarios, lo que sugiere un ajuste en la estrategia de adquisición.
Fuentes cercanas al Ministerio de Economía han señalado que la mayor parte de los dólares provenientes de la cosecha agrícola aún no ha ingresado al mercado. Se espera que este flujo de divisas incremente la disponibilidad en el Mercado Libre de Cambios en el corto plazo, lo que a su vez ampliará la capacidad del BCRA para continuar comprando dólares. Este factor es crucial, ya que una mayor oferta de dólares podría aliviar la presión sobre el tipo de cambio y, en consecuencia, influir positivamente en la inflación.
Hasta el momento, el avance hacia la meta de compras anuales del BCRA alcanza el 76,91%. Sin embargo, es importante resaltar que la compra de dólares por parte del Tesoro para cumplir con pagos de deuda ha limitado el crecimiento neto de las reservas en el primer trimestre del año. Esta situación plantea desafíos adicionales para la política monetaria, ya que la entidad debe equilibrar la adquisición de divisas con las necesidades de financiamiento del gobierno.
Para sostener su ritmo de compra, el BCRA ha optado por emitir pesos sin esterilizarlos, mientras que el Tesoro ha buscado reducir la presión sobre el tipo de cambio a través de colocaciones de deuda en moneda local. Esta estrategia busca mitigar el impacto inflacionario y estabilizar el mercado cambiario, elementos que son esenciales en el contexto económico actual del país. Las proyecciones oficiales para 2026 contemplan un saldo neto de compras de entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, teniendo en cuenta tanto el flujo de divisas como la demanda interna de pesos.
La liquidación de la cosecha gruesa, que se prevé inyectará una cantidad significativa de dólares al mercado, es un factor que podría contribuir a fortalecer las reservas del BCRA. Además, se anticipa que nuevas emisiones de deuda corporativa en el exterior aporten más de 3.200 millones de dólares, lo que reforzaría la capacidad de intervención del BCRA y ayudaría a mantener la estabilidad cambiaria en un entorno económico incierto. Al cierre de la última jornada, las reservas internacionales alcanzaron los 46.185 millones de dólares, con un incremento diario de 42 millones gracias a las compras de divisas, superando así las salidas brutas del BCRA.
El nivel más alto de reservas bajo la actual gestión se registró en febrero, alcanzando los 46.905 millones de dólares, una cifra no vista desde 2018. Sin embargo, el posterior descenso se atribuye a pagos de deuda externa y a la volatilidad en los mercados, que ha afectado el valor de activos como el oro y los bonos soberanos. En mayo, el BCRA ha experimentado una desaceleración en la compra de divisas, con un detalle que muestra una variabilidad en las adquisiciones diarias, lo que sugiere la necesidad de un monitoreo constante de las condiciones del mercado y de la estrategia adoptada por la entidad.



