Durante el inicio de 2025, la inversión extranjera directa (IED) en Argentina experimentó un repunte significativo, alcanzando un total de 584 millones de dólares entre enero y marzo. Este resultado marca el mejor desempeño trimestral desde el primer trimestre de 2019, un hito que genera expectativas positivas sobre un posible cambio en la tendencia. Sin embargo, a pesar de este avance, el saldo acumulado desde diciembre de 2023 continúa reflejando un déficit de 535 millones de dólares, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este crecimiento en un contexto económico desafiante.

La economista Rocío Bisang, analizando la situación, indica que esta discrepancia en los datos puede explicarse a través de varios factores interrelacionados. En primer lugar, destaca que el desempeño negativo de la inversión extranjera durante 2024, que cerró con resultados adversos por primera vez en más de dos décadas, ha generado un efecto arrastre que afecta el panorama actual. Además, menciona que el entorno macroeconómico del año pasado estuvo marcado por elecciones, volatilidad en las tasas de interés y el tipo de cambio, así como restricciones cambiarias que, aunque se han aliviado, siguen presente en la economía.

Bisang también señala que estos elementos han influido en las decisiones de inversión por parte de las empresas, que se han mostrado cautelosas ante la incertidumbre política y económica. Sin embargo, el optimismo se ha reactivado en el primer trimestre de 2025, ya que la estabilidad post-electoral ha contribuido a mejorar el clima de negocios. Aunque la economista reconoce que persisten desafíos importantes, considera que la economía ha recuperado cierto dinamismo que podría propiciar un incremento sostenido de la IED.

Claudio Caprarulo, director de Analytica, complementa esta visión al destacar que la IED en Argentina solo mostró un saldo negativo en 2025, y esto se debió a una transacción específica en el sector de telecomunicaciones. Según su análisis, las proyecciones son optimistas, ya que se anticipa que la IED se convierta en un flujo más positivo, impulsada por anuncios de inversiones en sectores estratégicos como hidrocarburos y minería. Este cambio podría ser clave para revertir la tendencia negativa de años anteriores.

Desde Outlier, también se proyecta un crecimiento continuo en los ingresos por IED, lo que se considera un indicador favorable, dado que estos flujos son generalmente más estables en comparación con los financieros. El interés renovado por parte de inversores extranjeros podría ser un factor determinante para la recuperación económica en el país, siempre y cuando se mantenga un entorno propicio para las inversiones.

A pesar de las cifras alentadoras del primer trimestre, es importante considerar que los egresos en meses como diciembre de 2024 y enero de 2025 sumaron aproximadamente 3.600 millones de dólares, provenientes de repatriaciones y ventas de activos en sectores clave como el petróleo, las comunicaciones y el sector financiero. Esto pone de manifiesto que, si bien hay motivos para el optimismo, la realidad de la IED en Argentina sigue siendo compleja y sujeta a múltiples variables que pueden influir en su evolución futura. En este sentido, la implementación y resultados del Régimen de Incentivos a la Generación de Inversiones (RIGI) serán cruciales para determinar si se logra un cambio significativo en el panorama de la inversión extranjera en los próximos meses.