El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha emitido una nueva licencia general que permite a las empresas estadounidenses participar en actividades relacionadas con la explotación de oro en Venezuela. Sin embargo, esta autorización viene acompañada de una serie de restricciones precisas que buscan asegurar la transparencia en las transacciones y evitar el uso de métodos de pago considerados no convencionales.

La medida, anunciada recientemente, permite a las compañías estadounidenses llevar a cabo la comercialización del oro venezolano. No obstante, se prohíben las operaciones que involucren criptomonedas, pagos en especie o cualquier tipo de canje de deuda. Además, se excluye a aquellas entidades que tengan vínculos con países bajo sanciones, como Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba, así como a las empresas que operen bajo la legislación venezolana.

Este cambio en la política de sanciones se produce en el contexto del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela, con el objetivo de fomentar la estabilidad política y la recuperación económica en el país sudamericano. La nueva licencia permite la exportación, compra y refinación de oro venezolano en territorio estadounidense, lo que abre un nuevo capítulo en el comercio bilateral de este recurso estratégico.