En el contexto económico argentino, la estanflación se refiere a una situación en la que coexisten una recesión técnica y un aumento de la inflación. Aunque los especialistas aseguran que todavía no se cumplen ambas condiciones, advierten sobre un estancamiento en la actividad económica y proyecciones inflacionarias poco alentadoras para el primer semestre de 2026.

Guido Zack, director de Economía de Fundar, comentó que, a pesar de que técnicamente no se ha entrado en recesión (que se define por dos trimestres consecutivos de caída del Producto Bruto Interno), el último trimestre del año pasado mostró un crecimiento debido a factores metodológicos relacionados con la intermediación financiera. Esto se dio en un contexto electoral donde el diferencial entre las tasas de interés activas y pasivas fue notable.

Por otro lado, Florencia Fiorentin, economista jefe de la consultora Epyca, si bien coincidió en que aún no se ha alcanzado la estanflación, advirtió que la economía podría estar encaminándose hacia ese rumbo. Indicó que aunque no hay un estancamiento total, sí se observa una desaceleración del crecimiento y una aceleración de la inflación, lo que podría llevar a la economía hacia una fase estanflacionaria. Según los últimos datos del INDEC, el PBI registró un leve aumento del 0,3% en el tercer trimestre de 2025, pero se evidencian caídas en meses posteriores, lo que genera incertidumbre sobre el futuro económico del país.