La planificación patrimonial ha dejado de ser un asunto exclusivo para las grandes fortunas, convirtiéndose en una preocupación creciente para muchas familias argentinas. El aumento de los costos relacionados con los procesos sucesorios, las dilaciones que suelen ocurrir en el ámbito judicial y la necesidad de prevenir conflictos familiares han llevado a un número cada vez mayor de personas a cuestionarse sobre la mejor forma de gestionar sus bienes antes de que sea demasiado tarde. En este contexto, las donaciones en vida han cobrado relevancia como una alternativa viable para organizar propiedades, dinero y otros activos. Sin embargo, los expertos advierten que esta no siempre es la opción más conveniente y que cada caso requiere un análisis detallado.
El debate sobre la mejor estrategia para la transmisión de bienes ha tomado protagonismo en el ámbito del derecho inmobiliario y sucesorio, ya que muchas familias buscan proteger su vivienda, simplificar los trámites legales y evitar disputas entre herederos. Es fundamental tener en cuenta que detrás de cada decisión hay consideraciones legales, fiscales y emocionales que deben ser evaluadas con cuidado. “No existe una solución única que se aplique a todos los casos”, afirmaron dos expertas en derecho patrimonial, quienes resaltan la necesidad de contar con asesoramiento profesional para evitar errores que puedan desembocar en conflictos judiciales en el futuro.
Una de las primeras cuestiones que las especialistas abordan es la diferencia conceptual entre sucesión y donación. La donación es un acto que se lleva a cabo en vida, mientras que la sucesión es un proceso que se inicia tras el fallecimiento de una persona. En este sentido, la escribana Melisa Casas Cordero explicó que la donación es un contrato entre partes vivas, donde ambas deben estar de acuerdo y tener capacidad jurídica. Esto implica la participación activa tanto del donante, quien transfiere el bien, como del donatario, quien lo recibe. Por otro lado, la sucesión implica un proceso judicial que abarca la totalidad del patrimonio del fallecido, incluyendo bienes, derechos y obligaciones que le pertenecían.
La abogada Cynthia Fernanda Velázquez añadió que la diferencia central entre estos dos mecanismos radica en el momento en que se llevan a cabo. “La donación se realiza en vida, mientras que la sucesión se inicia tras la muerte del causante. Esa es la principal distinción estructural”, afirmó. Además, Velázquez explicó que la donación permite la disposición de bienes específicos, mientras que la sucesión se encarga de distribuir el patrimonio completo del fallecido entre los herederos.
En los últimos años, se ha observado un incremento notable en las consultas relacionadas con donaciones de inmuebles dentro de las familias que desean anticipar la organización de su patrimonio. “Frecuentemente, los padres llegan con la intención de legar un determinado inmueble a un hijo en particular, ya sea porque reside allí o porque desean resolver esta cuestión antes de un eventual suceso”, comentó Velázquez. Organizar la herencia con antelación puede prevenir conflictos futuros, aunque cada situación requiere un análisis jurídico y una planificación adaptada a las necesidades específicas de la familia.
La decisión de optar por una donación o esperar a la sucesión puede estar influenciada por el temor a los altos costos involucrados en los procesos sucesorios. Muchos consideran que actuar proactivamente en la transferencia de bienes puede resultar más económico a largo plazo. Sin embargo, es crucial evaluar todos los factores involucrados, ya que lo que puede ser ventajoso en un caso particular, podría no serlo en otro. Así, la intervención de un profesional del derecho se vuelve indispensable para garantizar que las decisiones tomadas sean las más adecuadas y se alineen con los objetivos familiares a largo plazo.
En conclusión, tanto la donación como la sucesión son herramientas valiosas en la planificación patrimonial, pero su idoneidad varía según las circunstancias individuales de cada familia. La clave radica en contar con la asesoría adecuada para tomar decisiones informadas que eviten conflictos y aseguren un futuro más tranquilo para los seres queridos.



