El dólar oficial inició la semana con un nuevo incremento y se posicionó por encima de los $1.400 en el segmento mayorista, marcando un aumento de $11,5, lo que representa un 0,8% de alza, alcanzando un valor de $1.402,5 para la venta. Este movimiento se produce en un entorno caracterizado por una considerable oferta de divisas, que contribuye a la estabilidad cambiaria en el corto plazo. A pesar de esta subida, la cotización se mantiene alejada del límite superior del esquema de bandas cambiarias, que actualmente se encuentra en $1.710,59, lo que implica una brecha del 22% que aún permite al Banco Central intervenir sin necesidad de recurrir a sus reservas.
En el ámbito minorista, el dólar también experimentó un ajuste alcista. En el Banco Nación, el cierre fue de $1.425 para la venta, reflejando un incremento diario de $15, mientras que el promedio del Banco Central se situó en $1.419,1. En este contexto, el dólar destinado a operaciones con tarjeta alcanzó un valor de $1.852,5, lo que indica un aumento considerable en los costos para quienes utilizan este medio de pago en moneda extranjera.
Respecto a las cotizaciones financieras, el MEP se ubicó en $1.440,47 y el contado con liquidación (CCL) en $1.497,37. En el mercado informal, el dólar blue también mostró un incremento, avanzando $5 y cerrando en $1.405. Estos movimientos reflejan una dinámica de mercado que, a pesar de las fluctuaciones, mantiene la atención de los analistas sobre el comportamiento de la moneda extranjera en el país.
Las expectativas en el mercado de futuros sugieren un deslizamiento moderado del tipo de cambio, ya que los contratos registraron aumentos de hasta el 0,7% durante la jornada. Las proyecciones indican que el dólar mayorista podría rondar los $1.631 hacia diciembre, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este aumento en el tiempo y su impacto en la economía local.
Más allá de los ajustes puntuales, es fundamental señalar que el comportamiento del dólar está siendo influenciado por una fuerte oferta de divisas, especialmente por la liquidación del sector agroexportador en pleno período de cosecha gruesa. Esta situación se ve complementada por el ingreso de dólares derivados de emisiones de deuda tanto corporativa como provincial, lo que contribuye a mantener el equilibrio en el mercado cambiario.
El Banco Central ha vuelto a desempeñar un rol activo en este contexto, actuando como comprador neto de divisas. En la jornada reciente, el organismo adquirió US$71 millones, acumulando un total de US$7.226 millones en compras desde el inicio del año 2026, según estimaciones privadas. Este desempeño se traduce en cerca de 80 ruedas consecutivas con saldo positivo en el mercado de cambios, una tendencia que no se observaba desde hace años.
Desde el mercado se destaca que este inicio de año es uno de los más exitosos en términos de acumulación de reservas desde 2003, superado únicamente por 2024, cuando se registraron condiciones excepcionales. Las proyecciones para el mes de mayo son optimistas, ya que tradicionalmente se da uno de los mayores niveles de liquidación del sector agro, lo que podría sostener el flujo de dólares en las próximas semanas. Asimismo, los ingresos por emisiones en moneda extranjera realizadas en meses anteriores comienzan a materializarse, lo que añade una fuente adicional de oferta cambiaria que podría influir en la estabilidad del tipo de cambio.
En abril, las colocaciones de deuda en dólares alcanzaron aproximadamente US$2.060 millones, con participación tanto de empresas como de provincias. En el acumulado del primer cuatrimestre, estas emisiones totalizan US$6.766 millones, lo que refuerza la idea de que el mercado cambiario cuenta con un soporte sólido a corto plazo, aunque surgen dudas sobre la sostenibilidad de esta situación en el futuro.



