En una reciente charla, la economista Anastasia Daicich expuso su análisis sobre la preocupante situación de los llamados "deudores zombies" en Argentina. Durante el debate organizado por un medio digital, Daicich enfatizó que la crisis actual no se trata simplemente de un problema de deudas, sino que es un reflejo de condiciones económicas mucho más profundas. La caída del salario real, las severas restricciones crediticias y las tasas de interés elevadas, que no se adaptan a la inflación, son factores fundamentales que contribuyen a esta problemática.
Daicich argumentó que muchos hogares enfrentan cuestiones de solvencia que son estructurales y difíciles de revertir. Este tipo de problemas no se soluciona fácilmente a través de refinanciaciones o nuevos créditos, ya que, tal como explicó, el ciclo se convierte en un callejón sin salida. La economista destacó que, a pesar de la posibilidad de acceder a nuevas deudas, los deudores se encuentran atrapados en un ciclo de morosidad que les impide retomar el camino hacia la estabilidad financiera.
Un informe presentado en el programa destacó que la morosidad en el país alcanza niveles alarmantes, siendo los más altos en los últimos 25 años. Matías Barbería, otro de los participantes, señaló que el término "deudores zombies" describe a aquellos que han dejado de cumplir con sus obligaciones crediticias, quedando excluidos del sistema financiero por un periodo prolongado. Esto, según Barbería, puede ser de tres a cinco años, un tiempo considerable que limita el acceso a nuevos créditos y agrava la situación de muchas familias.
La economista Daicich aportó que el tiempo que tarda un deudor en volver al sistema financiero es considerable, lo que perpetúa su exclusión. Este fenómeno afecta principalmente a aquellos que enfrentan problemas de solvencia, lo que, subrayó, no es una elección, sino una consecuencia de las condiciones económicas actuales. La mayor parte de la deuda en mora corresponde a montos pequeños, pero la cantidad de personas afectadas es masiva, lo que intensifica la crisis social.
Gonzalo Aziz, otro de los analistas presentes, reveló que el 11% de la morosidad está concentrada en el sistema bancario, mientras que un 30% se encuentra en sistemas no bancarios. Esta situación es alarmante, sobre todo considerando que se trata de deudas de bajo monto. Daicich corroboró estos datos y resaltó que un estudio del Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia mostró que hasta el 70% de los créditos morosos son inferiores al millón y medio de pesos, lo que pone de manifiesto la fragilidad económica que enfrentan miles de argentinos.
La economista también atribuyó el aumento de la morosidad a la drástica disminución del poder adquisitivo y los cambios en la política monetaria. Desde 2024, el salario real ha caído de manera significativa, afectando especialmente a los trabajadores del sector público, quienes aún no han podido recuperar sus niveles de ingresos de noviembre de 2023. Daicich explicó que la combinación de la pérdida del poder adquisitivo con tasas de interés que no han disminuido de manera correspondiente a la inflación ha creado un caldo de cultivo para esta crisis.
El resultado de esta situación se traduce en un ciclo de deuda insostenible, donde muchas familias solicitan créditos para pagar deudas anteriores, creando una "bola de nieve" que parece no tener fin. Barbería concluyó que todas estas condiciones han convergido, y es necesario un análisis profundo de la situación para buscar soluciones efectivas. Sin un cambio estructural en las políticas económicas y un enfoque en la recuperación del poder adquisitivo, la crisis de los deudores zombies continuará afectando a un número creciente de argentinos, generando un impacto significativo en la economía y la vida cotidiana de las familias involucradas.



