En el marco de la gestión del actual Gobierno, el crecimiento económico en Argentina ha mostrado una marcada disparidad entre sectores, donde un selecto grupo ha logrado avances significativos, mientras que otros, especialmente aquellos vinculados al mercado interno, han enfrentado serias dificultades. Este fenómeno no solo refleja la situación económica a nivel nacional, sino que también se manifiesta de manera heterogénea en las distintas provincias del país, lo que genera un panorama complicado en términos de desarrollo regional.
De acuerdo con las últimas cifras proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Producto Bruto Interno (PBI) de 2025 experimentó un aumento del 0,5% en comparación con 2022, el último año de la gestión de Alberto Fernández en un contexto relativamente normal. Sin embargo, el año 2023 estuvo marcado por una de las sequías más severas que se hayan registrado, lo que ha afectado gravemente a diversos sectores productivos. Dentro de los sectores que impulsaron este crecimiento, destaca la Explotación de minas y canteras, que creció un 25,7%, gracias a la pujante extracción de petróleo y gas, lo que evidencia la dependencia del país de estos recursos no renovables.
Contrariamente, la industria manufacturera se posicionó como el sector más afectado, con una caída del 9,9%. Este sector, que ofrece un importante número de empleos, ha sufrido un golpe considerable, al igual que el comercio, que también mostró un desempeño negativo. La construcción, por su parte, completó el trío de sectores que contrarrestaron el crecimiento económico, lo que subraya la fragilidad de la recuperación en un contexto de incertidumbre económica.
La especialización productiva de las provincias es un factor que no puede pasarse por alto. Según un análisis realizado por la consultora Equilibra, que combina datos de la CEPAL y estimaciones propias, solo nueve provincias lograron mejorar su Producto Bruto Geográfico (PBG) entre 2022 y 2025, mientras que 15 mostraron retrocesos. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de políticas económicas que fomenten un desarrollo más equitativo y diversificado en todas las regiones del país.
Neuquén se destaca como la provincia que más ha crecido, con un notable aumento del 31,7% en su actividad económica, impulsada por la producción no convencional en Vaca Muerta. Esta situación ha permitido atraer inversiones significativas y generar divisas para el país. Río Negro también se benefició de este cambio en la dinámica energética, con un crecimiento del 2,4%, lo que refuerza la importancia de este sector en el desarrollo provincial.
Otros territorios que lograron variaciones positivas en su economía incluyen a Catamarca y San Juan, con incrementos del 2,7% y 0,9%, respectivamente. En estos casos, el auge del litio en Catamarca y la especialización en la extracción de oro en San Juan son factores clave para su crecimiento. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por su parte, registró un aumento del 3,4%, siendo el sector financiero y los servicios profesionales los que han mostrado un desempeño solvente en los últimos años, lo que contrasta con la situación de muchas provincias.
Finalmente, aunque Santa Fe, Córdoba y Mendoza también reportaron variaciones positivas, sus crecimientos fueron moderados, con cifras del 2,6%, 0,5% y 2%, respectivamente. En estas provincias, la agroindustria, especialmente en productos como soja y lácteos, juega un rol fundamental en su economía. Este análisis pone de manifiesto que, si bien algunos sectores y provincias están experimentando crecimiento, la desigualdad económica y la falta de desarrollo equitativo siguen siendo desafíos críticos para el país en su conjunto.



