La planificación y la logística son fundamentales en la industria del calzado, especialmente en un mercado estacional. Agustín, un experto en el sector, señala que la puntualidad en la llegada de productos es crucial: “si llegaste tarde a la temporada, perdiste la venta”. En una reciente entrevista, analiza las repercusiones de la apertura de importaciones y los retos que enfrenta la industria en un entorno cada vez más competitivo.
Recientemente, se han implementado cambios significativos en la normativa, como la reducción de tasas e incertidumbres arancelarias. Se eliminaron mecanismos de control de importaciones, como las SIRA, y se suprimió el impuesto PAÍS, lo que ha permitido una mayor apertura para la entrada de calzado del exterior. Esto ha multiplicado la variedad de modelos y marcas disponibles en el mercado, intensificando la competencia y permitiendo una reducción de costos, lo que resulta favorable para los consumidores.
Los compradores de hoy cuentan con un abanico más amplio de opciones. Pueden elegir entre marcas reconocidas, que suelen tener precios más altos, o explorar nuevas alternativas que han ingresado al mercado. Este panorama también ha llevado a que muchas marcas tradicionales mejoren la calidad de sus productos sin incrementar los precios, elevando lo que antes se consideraba gama baja a una categoría media con buena relación calidad-precio. Sin embargo, la estacionalidad del calzado, marcada por las temporadas de invierno y verano, y otros picos de demanda como el regreso a clases, obligan a una coordinación meticulosa entre producción, logística y distribución para asegurar el éxito en ventas.



