En un reciente evento titulado "La macro que se avecina", Miguel Kiguel, director de Econviews, compartió un análisis profundo sobre la situación económica de Argentina. Durante su intervención, Kiguel destacó que, a pesar de los cambios significativos que se han implementado en los últimos dos años, aún existen variables preocupantes que requieren atención para consolidar el rumbo del programa económico. Entre estas variables se encuentran el riesgo país, la desaceleración del proceso de desinflación y la heterogeneidad en el crecimiento de la actividad económica.
El primer aspecto que abordó Kiguel fue el riesgo país, presentando gráficos que comparan el desempeño argentino con otros países de similar calificación de deuda. Afirmó que Argentina ha permanecido estancada, con un diferencial de 200 puntos en el índice de JP Morgan, mientras que naciones como Egipto y Pakistán han logrado reducir su riesgo a niveles de 400 puntos. "Los números no han mejorado y es necesario entender las razones detrás de esta situación", afirmó Kiguel, poniendo de relieve la urgencia de una evaluación más profunda sobre la percepción internacional de la deuda argentina.
Kiguel también analizó la relación entre la deuda y el Producto Bruto Interno (PBI), señalando que actualmente se sitúa en un 40%, lo que debería ser manejable dentro de un marco de equilibrio fiscal. En este sentido, el economista comparó la situación argentina con la de otros países que han enfrentado defaults, como Sri Lanka y Ecuador, sugiriendo que la historia reciente podría estar influyendo en la percepción de los inversores. Sin embargo, enfatizó que la clave radica en las reservas del país, las cuales se encuentran por debajo de lo deseado, lo que genera incertidumbre sobre la capacidad de Argentina para cumplir con sus obligaciones en dólares.
"Es crucial contar con reservas sólidas, ya que nuestra deuda es predominantemente en dólares", subrayó Kiguel. A diferencia de Brasil, que podría cancelar su deuda con sus reservas actuales, Argentina enfrenta un escenario inverso. A pesar de que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha adquirido más de 3.250 millones de dólares en lo que va del año, las reservas brutas apenas alcanzan los 44.721 millones de dólares. En contraste, Brasil cuenta con 371.074 millones de dólares en reservas, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de la economía argentina ante fluctuaciones del mercado.
El segundo tema que preocupó al economista fue la inflación, que ha mostrado una tendencia creciente en los últimos meses. Tras un aumento significativo al inicio del gobierno de Javier Milei, que llevó la inflación por encima del 25%, se había iniciado un proceso de desinflación que alcanzó un 1,5% en mayo de 2025, el nivel más bajo en cinco años. Sin embargo, desde entonces, la inflación ha comenzado a repuntar, alcanzando un 2,4% mensual, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la política económica actual.
Kiguel reflexionó sobre si el descenso del 1,5% fue un mero golpe de suerte, sugiriendo que podría haber sido impulsado por la anticipación de una devaluación. Sin embargo, la realidad es que la inflación no ha mostrado signos de desaceleración en los últimos diez meses, lo que plantea serias preocupaciones sobre la efectividad de las políticas implementadas. Cambios en las tarifas y en los precios del petróleo han contribuido a esta situación, afectando directamente el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
La combinación de un riesgo país elevado, reservas insuficientes y una inflación persistente pone de relieve la complejidad del panorama económico argentino. A medida que el país intenta avanzar hacia una recuperación sostenible, los desafíos que enfrenta son significativos y requieren un enfoque integral y coordinado que logre restaurar la confianza tanto a nivel interno como externo. La necesidad de un análisis profundo y de medidas adecuadas se hace más evidente que nunca en este contexto económico incierto.



