La Argentina ascendió al noveno puesto del grupo de los diez países con mayor complejidad para las empresas, según el Índice Global de Complejidad Corporativa (GBCI) 2026. Hasta la medición anterior, el país ocupaba la undécima posición. En el conjunto de las naciones latinoamericanas analizadas, seis comparten las ubicaciones más desfavorables del ranking.
El estudio es elaborado anualmente por TFM Group, una empresa global con sede en los Países Bajos, y contempla a 81 países. La clasificación se construye a partir de 292 indicadores vinculados con las dificultades que una compañía debe afrontar para establecerse, operar y expandirse en cada mercado. Entre los aspectos relevados se encuentran la contabilidad y los impuestos, los requerimientos legales y la regulación laboral.
El avance de la Argentina no fue suficiente para alejarla de los peores puestos del índice, considerado una referencia para las organizaciones que evalúan ingresar a nuevos mercados o administran operaciones en distintas jurisdicciones. En la edición 2026, el país y Perú ingresaron al grupo de los diez mercados más complejos, mientras que Kazajistán y China continental dejaron ese conjunto.
El informe también expone el costo operativo asociado a un marco regulatorio complejo y cambiante. En el caso argentino, ese escenario se combina con una digitalización todavía parcial, una fuerte presión fiscal y una elevada carga de trámites burocráticos que la proyectada ley hojarasca aún no logró desactivar. La rigidez normativa y la volatilidad económica completan un cuadro que dificulta el clima para las empresas.



