La situación en Lácteos Verónica se complica aún más, ya que el sindicato de trabajadores ATILRA ha presentado una denuncia formal ante la Dirección Nacional de Relaciones Laborales y Regulación del Trabajo. La queja incluye acusaciones de lockout patronal, incumplimiento en los pagos salariales y retención indebida de aportes, en un contexto donde la actividad productiva de la empresa se encuentra paralizada.
La empresa, ubicada en la provincia de Santa Fe, atraviesa una crisis financiera severa. Según el Banco Central, Lácteos Verónica tiene más de 2.900 cheques rechazados por un total que supera los $10.600 millones, además de deudas bancarias que ascienden a más de $5.300 millones, con una parte de estos pasivos en estado irregular. Esto ha llevado a que los salarios correspondientes a enero y febrero no se hayan pagado, así como la segunda cuota del aguinaldo del año 2025, mientras que la producción se interrumpió completamente el 16 de febrero.
La crisis afecta directamente a más de 400 trabajadores bajo convenio, y el impacto social se extiende a alrededor de 700 familias que dependen de Lácteos Verónica. La denuncia de ATILRA sugiere que la empresa ha dejado de recibir materia prima y ha cerrado sus puertas a los trabajadores, lo que el sindicato interpreta como un lockout patronal ilegal. Aumentando la tensión, se han enviado cartas documento a los empleados notificando una reducción del 50% en la jornada laboral y los salarios, algo que el gremio considera como suspensiones encubiertas que aumentan la precariedad laboral en la región.



