El reciente conflicto en Medio Oriente ha llevado a un aumento significativo en los precios del petróleo, colocando este tema en el centro de la atención internacional y reavivando preocupaciones sobre el impacto que el encarecimiento de la energía puede tener en las economías globales. En cuestión de semanas, el precio del barril de crudo Brent ha escalado de 65 a más de 100 dólares, una variación que ha reconfigurado los costos logísticos a nivel mundial. Este incremento ha encendido las alarmas en todos los segmentos del transporte, desde el marítimo hasta el terrestre, y Argentina no es la excepción.

La situación en el país se presenta como especialmente delicada. La combinación de la inestabilidad en los precios internacionales del petróleo, junto con las debilidades macroeconómicas que enfrenta la Argentina y una estructura logística que depende en gran medida del transporte por camión, ha creado un escenario altamente vulnerable. Esta dependencia del gasoil para la logística de carga pone en riesgo no solo a las empresas del sector, sino también a la economía en su conjunto, ya que cualquier alteración en la cadena de suministro puede tener efectos en cascada sobre el abastecimiento de bienes y servicios.

Frente a este panorama alarmante, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) ha lanzado un claro mensaje de advertencia: "El desproporcionado aumento del combustible pone en riesgo la cadena de abastecimiento". Esta declaración resuena en un contexto donde los precios del gasoil han experimentado incrementos extremos, con variaciones de entre el 20% y el 25% en solo 20 días durante el mes de marzo. Este incremento ha llevado al gasoil de grado 2, el más utilizado por el transporte, a superar los 2.100 pesos por litro, lo que equivale a aproximadamente 1,50 dólares, posicionando al país entre los más caros de la región en la última década.

La velocidad de este aumento ha sorprendido a muchos en el sector. Mientras que durante todo el año 2025 el gasoil había acumulado un incremento del 45%, en menos de un mes del año 2026 ya se había superado un tercio de ese aumento anual, lo que refleja una tendencia preocupante. Este fenómeno no solo ha afectado a los precios del combustible, sino que también ha tenido un impacto directo en la estructura de costos de las empresas de transporte, donde el gasto en combustible representa aproximadamente un tercio de los costos totales.

Cristian Sanz, presidente de FADEEAC, ha sido rotundo al señalar la gravedad de la situación: "La desproporcionada escalada del precio del gasoil es hoy la principal preocupación entre las más de 6.500 pymes que representamos. A los márgenes ya reducidos y la baja actividad en muchos sectores, se suma un impacto crítico: el combustible representa un tercio de nuestra estructura de costos". Esta afirmación pone en evidencia la angustiante realidad que enfrentan las pequeñas y medianas empresas del transporte de cargas, que ven amenazada su viabilidad económica ante el aumento constante de los costos operativos.

El diagnóstico del sector se apoya también en datos del Índice de Costos del Transporte (ICT), una herramienta fundamental que mide el comportamiento de diversos rubros operativos y es auditada por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Según el último informe, en febrero el índice registró un incremento mensual del 2,28%, acumulando en el primer bimestre del año un aumento del 4,4% y una variación interanual del 37,2%. Estos datos reflejan la creciente presión sobre los costos de operación, que se ven exacerbados por el aumento en los precios de peajes y otros gastos generales, como lo evidencian los incrementos del 13,3% en los peajes, impulsados por ajustes en los corredores nacionales y accesos a la Ciudad de Buenos Aires.

Con la incertidumbre económica en aumento, el sector del transporte de cargas se encuentra en un momento crítico. Las empresas aguardan con preocupación los resultados de la medición de marzo, mientras intentan adaptarse a un entorno de costos en constante cambio. La necesidad de soluciones efectivas y rápidas se vuelve cada vez más urgente, ya que el bienestar de la cadena de abastecimiento nacional y la estabilidad de la economía argentina dependen en gran medida de la capacidad de los transportistas para operar de manera eficiente en un contexto tan desafiante.