El crecimiento de la actividad económica en Nicaragua ha mostrado un ligero repunte, alcanzando un 0,7% en abril de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta información fue proporcionada por el Banco Central nicaragüense, que también destacó que el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) es un indicador clave para evaluar el desempeño de los principales sectores económicos del país. Este índice, que abarca 17 sectores de la economía, es fundamental para orientar decisiones de inversión y políticas económicas en la nación.
El informe del Banco Central señala que no solo se ha registrado un crecimiento interanual del 0,7% en abril, sino que la variación acumulada de enero a abril se sitúa en un 4,8%. Además, la variación promedio anual se ha mantenido en un 5,5%, lo que indica un panorama relativamente positivo en términos de crecimiento. Estos datos son relevantes en un contexto donde la economía nicaragüense ha enfrentado desafíos significativos en los últimos años, incluyendo la crisis provocada por la pandemia de COVID-19 y las tensiones políticas internas.
En términos de sectores, la construcción ha sido uno de los motores del crecimiento, con un incremento notable del 11,9% en abril. El comercio también ha tenido un desempeño positivo, con un crecimiento del 10,1%. Otros sectores que han mostrado avances son el de hoteles y restaurantes, con un 7,7%; el pecuario, con un 6,7%; y el transporte y comunicaciones, que creció un 5,4%. Sin embargo, no todos los sectores han experimentado crecimiento; la industria manufacturera, por ejemplo, ha sufrido una caída del 8,9%, mientras que la agricultura y el sector de energía y agua también han reportado disminuciones significativas.
Una de las causas del descenso en ciertos sectores, como la minería, se atribuye a la disminución en la extracción de oro. Recientemente, el gobierno de Estados Unidos impuso sanciones a varios individuos y empresas relacionadas con el sector minero nicaragüense, incluyendo a familiares del presidente Daniel Ortega y a otros funcionarios, por su supuesta participación en actividades ilícitas. Estas sanciones han generado incertidumbre en el sector y podrían estar influyendo en la disminución de la producción minera, ya que afectan la capacidad de estas entidades para operar y comercializar sus productos internacionalmente.
El Banco Central de Nicaragua ha proyectado un crecimiento económico para el año 2026 en un rango de entre 3,5% y 4,5%, con una inflación anual estimada entre 2,5% y 3,5%. Este pronóstico es crucial en un contexto donde la economía ha mostrado signos de recuperación tras años de contracción. De hecho, el PIB de Nicaragua creció un 4,9% en 2025, y se ha observado un crecimiento sostenido en años anteriores, aunque con periodos de contracción en 2018-2020. Estos datos sugieren que, a pesar de los desafíos políticos y sociales que enfrenta el país, hay un potencial de recuperación y crecimiento en el horizonte.
Es importante destacar que la situación económica en Nicaragua es compleja y está interrelacionada con factores políticos internos y externos. Las sanciones de Estados Unidos y la situación de derechos humanos en el país son elementos que pueden influir en la percepción internacional de Nicaragua como destino de inversión. Asimismo, el desarrollo de políticas económicas efectivas y la estabilidad política serán determinantes para sostener el crecimiento y mejorar la calidad de vida de la población en el país. En este sentido, las decisiones que tome el gobierno en el futuro cercano serán cruciales para determinar el rumbo de la economía nicaragüense.



