En el contexto actual de la economía argentina, el trabajo independiente se ha convertido en una opción cada vez más prevalente, especialmente en el Norte Grande del país. Un informe reciente de la consultora Politikon Chaco revela que, ante la drástica caída del empleo formal, este sector ha crecido en un 3,1%, lo que representa un incremento de 85.819 trabajadores en el último año. Esta situación es una clara respuesta a la crisis del mercado laboral que afecta a la nación, donde se han perdido 124.735 puestos de trabajo registrados, un descenso del 1,2% a nivel nacional.
La problemática del empleo en el Norte Grande es compleja y multifacética. Las provincias de esta región, que incluyen a Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa, enfrentan un doble desafío: no solo deben revertir la tendencia negativa en la creación de empleo formal, sino también lidiar con una estructura productiva que históricamente ha estado marcada por la informalidad y la baja calificación laboral. Sectores como la agricultura, la construcción y los servicios domésticos son predominantes, lo que contribuye a una alta tasa de informalidad laboral.
Un dato alarmante proporcionado por un estudio de ArgenData indica que nueve de las doce provincias con mayores índices de informalidad laboral pertenecen al Norte Grande, donde los niveles de informalidad superan el 48%. En este sentido, Salta y Tucumán se destacan por liderar este ranking negativo, con más de la mitad de sus trabajadores asalariados operando sin contratos o aportes a la seguridad social. La situación en Santiago del Estero no es diferente, con más del 50% de los asalariados sin registración laboral, lo que pone de manifiesto la precariedad que caracteriza al mercado laboral de la región.
Chaco, en particular, presenta una dinámica preocupante. Según el monitoreo realizado por Politikon Chaco, mientras el empleo formal privado disminuye drásticamente, el número de inscripciones al régimen de monotributo ha crecido en un 4,5% a nivel nacional, lo que representa 93.724 nuevos inscriptos. Sin embargo, este crecimiento se concentra en categorías de bajo ingreso, que a menudo no generan aportes previsionales sostenibles para el futuro de estos trabajadores. Esta situación resalta la precariedad del trabajo independiente, que se presenta como la única alternativa viable para muchos, pero que no ofrece la seguridad laboral necesaria.
El informe de Politikon Chaco también señala que el panorama para el empleo formal en el norte del país es desalentador. La escasa densidad empresarial, combinada con un PIB per cápita que se encuentra por debajo del promedio nacional, refleja una economía que aún depende en gran medida de sectores poco regulados. La falta de grandes empresas formalizadas limita las oportunidades laborales y perpetúa un ciclo de informalidad que es difícil de romper.
En conclusión, el crecimiento del trabajo independiente en el Norte Grande, aunque puede ser visto como una válvula de escape frente a la crisis del empleo formal, plantea serias interrogantes sobre la calidad de vida y la seguridad social de quienes optan por esta modalidad. A medida que avanzamos hacia 2025, es crucial que se establezcan políticas públicas efectivas que no solo fomenten la creación de empleo formal, sino que también aborden las causas estructurales de la informalidad laboral en la región. Sin una intervención adecuada, el futuro del mercado laboral en el Norte Grande podría seguir estando marcado por la precariedad y la falta de oportunidades.



