El panorama financiero argentino se torna cada vez más preocupante, con un notable aumento en el volumen de créditos considerados irrecuperables, que ya representan más del 10% de la cartera de financiamiento no bancario. Este fenómeno ha generado alarmas entre los analistas, quienes advierten sobre el deterioro en la cadena de pagos que afecta a muchas familias. En marzo de 2026, la proporción de préstamos catalogados como irrecuperables alcanzó el 10,8%, un incremento significativo comparado con el 2,4% registrado en diciembre de 2024. Este aumento no solo refleja el impacto de la crisis económica, sino que también señala un cambio en las dinámicas de consumo y crédito en el país.

El informe elaborado por Eco Go destaca la tensión que enfrentan los hogares argentinos ante un contexto de desaceleración económica y caída del consumo. En los últimos meses, el crédito no bancario ha experimentado dos meses consecutivos de caída en términos reales, alcanzando un total de $14,2 billones en marzo. Este descenso en el financiamiento es un indicador claro de la dificultad que enfrentan los ciudadanos para acceder a recursos, lo que a su vez afecta su capacidad de repago. Además, la irregularidad en las carteras de crédito ha ascendido al 27,5%, un número que supera ampliamente el promedio del sistema bancario tradicional, lo que revela la fragilidad del sector.

En este contexto, la morosidad en el sector no bancario ha superado en más de cuatro veces la irregularidad del total del sistema financiero, y es 2,4 veces superior a la mora registrada en el crédito bancario destinado al consumo familiar. Esto implica que más de uno de cada cuatro pesos prestados por entidades no bancarias presenta algún tipo de dificultad para su repago, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de los hogares ante la presión financiera.

Uno de los aspectos más alarmantes del informe es el crecimiento de la categoría de créditos irrecuperables. El stock de préstamos en esta situación se disparó de $177.000 millones en diciembre de 2024 a $1,54 billones en marzo de 2026. Este fenómeno representa una clara señal de que muchos hogares no solo están luchando por mantener sus pagos al día, sino que también se encuentran en una situación crítica donde los recursos para cubrir sus deudas son escasos. Este aumento en la morosidad es un llamado de atención sobre la necesidad de implementar políticas que aborden las dificultades económicas que enfrentan las familias argentinas.

Asimismo, la categoría de créditos considerados de “riesgo alto” también ha registrado un crecimiento notable, alcanzando un 9,9% del total. En contraste, los préstamos en situación “normal” han disminuido drásticamente, pasando del 86% de la cartera en fines de 2023 al 66,7% en la actualidad. Este cambio en la distribución de los créditos indica un aumento en la incertidumbre económica y una mayor propensión al riesgo por parte de las entidades no bancarias.

El informe de Eco Go resalta que el 92% del crédito no bancario se destina a familias, lo que significa que el deterioro de estas carteras refleja de manera directa las dificultades que enfrentan los hogares argentinos para mantener sus niveles de consumo. Aunque el endeudamiento de las familias ha disminuido al 36,7% de la masa salarial mensual, el impacto sigue siendo significativo. Al considerar también el crédito bancario, el endeudamiento se eleva al 145,4% de los ingresos mensuales, lo que genera un panorama de gran tensión para los hogares, especialmente aquellos que se encuentran en la informalidad o que son trabajadores autónomos, quienes enfrentan una carga de crédito que equivale al 161% de su masa salarial mensual.