En el arranque de la jornada del 2 de abril, el dólar estadounidense se cotiza en un promedio de 60,10 pesos dominicanos, lo que representa una leve variación positiva del 0,17% respecto a la sesión anterior, que había cerrado en 60 pesos. Este incremento, aunque modesto, se inscribe dentro de una tendencia al alza que ha mostrado la divisa en los últimos días. En efecto, durante la última semana, el dólar ha acumulado un crecimiento del 0,96%, y en términos interanuales, su valor ha subido un 1,86%, lo que sugiere un contexto de fluctuaciones que merece un análisis más profundo.

La reciente trayectoria del tipo de cambio refleja un período de tres días consecutivos de ganancias, lo que ha llevado a muchos analistas a señalar que el mercado está atravesando una fase de inestabilidad. Esta volatilidad es notablemente mayor que la observada en el último año, y podría ser indicativa de factores económicos subyacentes que están influyendo en la oferta y demanda de divisas en el país. La combinación de un mercado internacional cambiante y decisiones internas de política monetaria podrían estar afectando la percepción de estabilidad en el tipo de cambio.

De cara al futuro, República Dominicana se asoma a un 2026 que se presenta con un panorama optimista, según un reciente informe de la firma UBS Financial Services. Este documento resalta la proyección de un crecimiento real del Producto Bruto Interno (PBI) que podría alcanzar un 4%, impulsado por la reducción de las tasas de interés y un clima internacional más favorable. Las expectativas de estabilidad política y la implementación de políticas pro-mercado son factores que prometen seguir alimentando el dinamismo económico del país.

Las proyecciones para 2026 incluyen un estímulo a la demanda interna gracias a la reducción esperada de las tasas de interés, lo que a su vez alentaría la inversión en diversos sectores. Además, la recuperación del turismo, impulsada por un entorno externo más estable, podría ser un motor clave para el crecimiento económico. El informe también señala que un enfoque fiscal enfocado podría contribuir a fortalecer la actividad económica durante el año, ayudando así a mitigar los efectos de un crecimiento moderado.

A nivel fiscal, el gobierno dominicano ha adoptado medidas para enfrentar la desaceleración económica. Recientemente, el Congreso aprobó un presupuesto suplementario que incrementa el gasto de capital en un 0,4% del PBI para el año 2025, lo que amplía el déficit fiscal global al 3,5% del PBI. Para el año siguiente, el Ministerio de Hacienda contempla un déficit fiscal de 3,2% del PBI y un superávit primario de 0,5%, lo que sugiere un enfoque proactivo para mantener la estabilidad económica en el país.

Entre los factores que inciden en el tipo de cambio, se destacan las políticas monetarias del Banco Central de la República Dominicana y de la Reserva Federal de Estados Unidos, así como la demanda interna de dólares, que está estrechamente vinculada a las importaciones. Además, se espera que el dólar estadounidense se fortalezca globalmente hacia finales de 2026, en un contexto de depreciación controlada del peso dominicano. El Banco Central estima que el tipo de cambio podría alcanzar los 66,35 pesos en septiembre de 2026 y cerca de 69,15 pesos un año después, lo que sugiere una tendencia de depreciación continua.

El análisis de la situación económica también señala que la deuda pública bruta se mantendría en torno al 58% del PBI en los próximos 12 a 18 meses, siempre que no surjan eventos macroeconómicos inesperados. Asimismo, UBS destaca que los superávits derivados de exportaciones de servicios y remesas ayudarán a equilibrar los déficits en las cuentas de ingresos y comercio de mercancías, proyectando que el déficit por cuenta corriente se situará entre el 2% y el 2,5% del PBI hacia finales de 2025 y 2026. En este contexto, la inversión extranjera directa neta se convierte en un componente crucial para sostener el crecimiento económico del país.