Un vecino del barrio de Coghlan, en la Ciudad de Buenos Aires, ha logrado que la Justicia lo respalde luego de sufrir constantes ataques vandálicos a sus vehículos. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil ha confirmado la condena a un habitante del mismo edificio, quien fue identificado como el responsable de los daños a un automóvil y una motocicleta a raíz de una serie de incidentes que comenzaron en 2017. Este caso pone de manifiesto la importancia de la convivencia pacífica y el uso de la tecnología para salvaguardar la propiedad privada.
La controversia se originó en un edificio de la calle Washington, donde el demandante, propietario de un departamento y de una cochera, comenzó a notar daños en su automóvil Honda Civic y su motocicleta Honda XL a partir del 4 de octubre de 2017. En ese momento, el afectado detectó rayones en su coche, lo que dio pie a un intercambio de acusaciones entre los vecinos de la unidad. La situación se complicó cuando, tras los primeros incidentes, se discutió la posibilidad de instalar cámaras de seguridad en el garaje, lo que generó aún más tensión en la comunidad.
Las sospechas sobre el autor de los daños se centraron en el inquilino del departamento colindante, quien también utilizaba un espacio en el garaje. A lo largo de los meses, el propietario del Honda Civic y la Honda XL continuó registrando daños, lo que llevó a la administración del edificio a finalmente aprobar la instalación de un sistema de videovigilancia en diciembre de 2017. Sin embargo, los primeros intentos por identificar al responsable fracasaron debido a las limitaciones de visibilidad en la estructura del garaje.
No obstante, en julio de 2019, la situación empeoró con nuevos actos de vandalismo contra ambos vehículos, lo que llevó al propietario a instalar una cámara adicional que enfocara directamente su cochera. Esta decisión resultó crucial, ya que permitió recopilar pruebas visuales que fueron determinantes en el desarrollo del caso. Las grabaciones capturaron al vecino atacando los vehículos en más de quince ocasiones entre 2019 y 2020, proporcionando así evidencia contundente para la denuncia.
Los videos presentados en el juicio revelaron fechas específicas de los ataques, incluyendo incidentes registrados el 8 y 9 de octubre, y en varias ocasiones entre noviembre y diciembre de 2019, así como en julio de 2020. El afectado no solo enfrentó pérdidas materiales, sino que también experimentó un impacto emocional significativo, que se tradujo en ansiedad, insomnio y miedo ante la posibilidad de sufrir agresiones personales en un futuro.
A raíz de estos hechos, se iniciaron acciones penales, que fueron tramitadas ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 29. Simultáneamente, se avanzó con una demanda civil por daños y perjuicios, en la que se solicitó el resarcimiento por los daños materiales, la pérdida de uso de los vehículos, la desvalorización de los mismos y una compensación por daño moral. En septiembre de 2025, el fallo de primera instancia le dio la razón al reclamante, marcando un precedente en la lucha contra el vandalismo en contextos residenciales y resaltando la importancia de la protección de la propiedad privada en situaciones de conflicto vecinal.
Estos acontecimientos resaltan no solo la necesidad de medidas de seguridad adecuadas en espacios compartidos, sino también el rol que juegan las tecnologías modernas en la resolución de disputas. La decisión de la Justicia en este caso ofrece un mensaje claro: los actos de vandalismo no quedarán impunes, y los afectados tienen el derecho de defender su propiedad y bienestar en un entorno que debe ser seguro para todos.


