La cadena de farmacias Dr. Ahorro, de origen mexicano, ha llegado a un punto crítico en su operativa en Argentina, anunciando el cierre total de todas sus sucursales tras meses de inestabilidad financiera. Este desenlace, que parecía inminente, se ha visto agravado por una serie de problemas que incluyeron despidos masivos, escasez de productos y una caída significativa en las ventas. La situación se ha tornado insostenible, especialmente después de que la empresa dejara de cumplir con sus obligaciones de pago, acumulando cheques rechazados que superan los 20 millones de pesos y una considerable deuda con proveedores y empleados.
Desde enero, se habían vislumbrado indicios de que la situación financiera de Dr. Ahorro se estaba deteriorando rápidamente, coincidiendo con un ajuste operativo que involucró el cierre de algunas sucursales y la desvinculación de personal. Sin embargo, la confirmación del cierre total de las 33 sucursales que quedaban activas ha desatado una ola de incertidumbre en el mercado farmacéutico local. Según informes recientes, la firma enfrentaba pérdidas cercanas a los 10 millones de dólares, además de deudas que alcanzan los 5 millones con la seguridad social y 4 millones con proveedores.
Investigaciones realizadas por este medio, en conjunto con documentación judicial, revelaron que la empresa Energía y Vida de Argentina SA, responsable de operar Dr. Ahorro, se encontró prácticamente sin capital de trabajo. La emisión de cheques sin fondos complicó aún más su acceso al crédito comercial, provocando que los proveedores y droguerías comenzaran a exigir pagos en efectivo o, en muchos casos, suspendieran el suministro de medicamentos, lo que generó un desabastecimiento crítico en las sucursales.
Durante los últimos meses, Dr. Ahorro había intentado llevar adelante un proceso de venta integral con la esperanza de encontrar un comprador que pudiera mantener la operación en el país. Sin embargo, las negociaciones no lograron avanzar, lo que llevó a la compañía a la decisión de cerrar definitivamente sus puertas. Este cierre no solo representa un golpe para los empleados, sino que también refleja una tendencia preocupante en el sector farmacéutico, donde varias empresas se encuentran en situaciones similares.
En medio de esta crisis, la empresa implementó un ajuste operativo drástico que incluyó el cierre de al menos diez locales y el despido de aproximadamente 90 trabajadores, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en otras provincias. Esta situación ha generado un clima de angustia entre los empleados, quienes han recibido comunicaciones internas que confirman el cierre de las sucursales hasta nuevo aviso y la suspensión de la obligación de asistir a sus lugares de trabajo.
Además, se ha informado que la compañía solo podrá abonar un porcentaje de los salarios de sus empleados debido a las limitaciones financieras que enfrenta en el marco de un concurso preventivo. En la nota interna enviada a los trabajadores, se menciona que, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos meses para concretar el proceso de venta, no se logró alcanzar ningún acuerdo satisfactorio. Este desenlace pone de manifiesto no solo las dificultades particulares de Dr. Ahorro, sino también la fragilidad del sector farmacéutico en un contexto económico adverso.



