La quinoa, un alimento reconocido por su alto contenido de proteínas, minerales y hierro, ha sido objeto de estudio en Argentina gracias al trabajo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Este superalimento se cultiva de manera sustentable en el país, y su investigación promete avances significativos en la agricultura espacial.
Las semillas que serán enviadas al espacio pertenecen a la variedad Morrillos (Chenopodium quinoa Wild), conocida por su resistencia a condiciones adversas. Esta iniciativa se enmarca dentro de una misión que tiene como objetivo analizar el comportamiento de la quinoa en un entorno espacial, programada para llevarse a cabo entre abril y junio de 2026. La colaboración se establece entre la Universidad de York y la Fundación Miguel Lillo de Tucumán, y busca trascender las pruebas realizadas en laboratorio desde 2019.
La Dra. Pamela Such Stelzer, quien lidera el proyecto Q-Orbit, explicó que esta investigación no solo se centra en el cultivo de quinoa en el espacio, sino que también aborda la resiliencia biológica ante condiciones extremas. Stelzer, con un sólido trasfondo en geología volcánica, comparte su trayectoria y cómo su interés por la astronomía la llevó a explorar la astrobiología. Su experiencia resalta la importancia de conectar diversas disciplinas para fomentar la adaptación en escenarios tanto terrestres como extraterrestres.



