Durante la gestión de Javier Milei, el Gobierno ha implementado diversas reducciones y eliminaciones de impuestos, lo que ha generado un impacto notable en el marco fiscal del país. En un contexto económico complicado, donde la recaudación nacional ha disminuido, estas medidas buscan aliviar la presión impositiva. Sin embargo, es importante señalar que los efectos de estas políticas no han sido uniformes para todos los sectores.

En el marco del 7º Foro de Inversiones & Negocios, el ministro de Economía, Luis Caputo, hizo hincapié en la necesidad de continuar con la baja de impuestos. Aunque reconoció las dificultades que enfrenta el Gobierno para lograrlo, enfatizó que Argentina requiere un ancla fiscal sólida para garantizar un superávit que permita reducir la carga tributaria. Caputo destacó que es esencial superar la desconfianza generada en el pasado para avanzar en este objetivo.

Entre las reducciones más significativas se encuentra la del Impuesto sobre los Bienes Personales, que impacta principalmente en los contribuyentes de mayor patrimonio. Esta medida representa un costo fiscal acumulado del 0,75% del PIB. También se han reducido los derechos de exportación, beneficiando a sectores como la agroindustria, mientras que la baja en los derechos de importación, aunque menor, busca facilitar el acceso a insumos y bienes. Estas decisiones reflejan el intento del Gobierno por mejorar la competitividad y estimular la economía, aunque su eficacia y equidad siguen generando debate.