Santiago de Chile, 10 de julio (Redacción Medios Digitales) - La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha emitido un informe que revela cómo la guerra en Oriente Medio está afectando a la región de manera desigual, aunque en términos generales, Latinoamérica presenta una situación relativamente más favorable en comparación con otras partes del mundo. Este análisis destaca la interdependencia económica global y cómo los efectos de conflictos pueden propagarse rápidamente entre naciones y continentes.
El secretario ejecutivo de Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, enfatizó que el conflicto actual resalta la vulnerabilidad de la economía mundial ante las crisis. El aumento en los precios de los combustibles, consecuencia directa de la guerra, tiene un impacto significativo en el poder adquisitivo de los hogares latinoamericanos. Este efecto se manifiesta tanto de forma directa, al encarecer el costo de vida debido a su peso en la canasta básica, como de manera indirecta, al elevar los costos de transporte y distribución de otros productos.
En este contexto, los precios de los fertilizantes también se han visto afectados, ya que una gran parte de su producción proviene de la región del Golfo Pérsico, que se encuentra en el epicentro del conflicto. La dependencia de estos insumos hace que la agricultura y otros sectores productivos enfrenten un panorama incierto, lo que podría repercutir en la seguridad alimentaria de algunos países.
Con respecto a la balanza comercial, Cepal señala que los siete países de la región que son exportadores netos de hidrocarburos podrían experimentar mejoras en sus cuentas fiscales. Sin embargo, la realidad es distinta para la mayoría de los países importadores, que se verán perjudicados por el incremento de los precios de los combustibles. Según el informe, en un escenario donde el precio del petróleo se mantenga un 25% por encima de los niveles de 2025, se anticipa un impacto levemente positivo en la balanza comercial regional, con un incremento del 0,05% del PIB para 2026 en América Latina y del 0,13% en América del Sur.
A pesar de estas proyecciones, el informe también destaca que los países del Caribe no exportadores de hidrocarburos y aquellas naciones de Centroamérica, Haití y la República Dominicana enfrentarán un efecto negativo, con disminuciones esperadas del 0,5% y 0,9% respectivamente. Esta disparidad pone de relieve la necesidad de estrategias diferenciadas en la región para mitigar los efectos de estos choques externos.
Ante el aumento en los precios de los combustibles, algunos gobiernos latinoamericanos han optado por implementar políticas fiscales que buscan amortiguar el impacto sobre el poder adquisitivo de sus ciudadanos, como la reducción de impuestos. Sin embargo, estas medidas han llevado a un deterioro en las cuentas fiscales de dichos países, creando un dilema entre proteger a la población y mantener la estabilidad económica.
En países que son exportadores netos de energía, el aumento de los ingresos fiscales podría actuar como un amortiguador ante esta situación, pero en los importadores netos, el incremento de gastos sin un aumento proporcional en los ingresos podría agravar la situación fiscal. En este sentido, la Cepal advierte que, independientemente de cómo evolucionen los precios de los combustibles y las negociaciones de paz, se espera que el promedio de precios en 2026 sea al menos un 25% superior al de 2025.
Finalmente, la Cepal ha revisado a la baja su previsión de crecimiento del PIB regional para 2026, ajustando la cifra del 2,3% que se había proyectado en diciembre a un 2,2%. Además, se estima que la inflación alcanzará un 3% en el mismo período. Este ajuste refleja las tensiones económicas que enfrenta la región y la necesidad de una respuesta coordinada para enfrentar los desafíos que se avecinan.



