Nadia Calviño, presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), subrayó la necesidad apremiante de que Europa disminuya su dependencia de los productores de combustibles fósiles, especialmente a raíz de la crisis en Oriente Próximo. Durante una rueda de prensa en el marco del foro anual del BEI que se lleva a cabo en Luxemburgo, Calviño enfatizó que la situación actual resalta la importancia de acelerar la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.
Sin embargo, al ser consultada sobre las repercusiones económicas que podría tener el conflicto en la región, Calviño adoptó un enfoque cauteloso. Aseguró que todavía es prematuro evaluar las consecuencias completas de la crisis, aunque destacó la notable capacidad de adaptación de las empresas europeas frente a los desafíos económicos recientes.
En este sentido, la presidenta del BEI recordó el papel fundamental de la institución en épocas de desaceleración económica. Calviño mencionó que, en situaciones de menor crecimiento y disminución de la inversión, el banco ha estado a la vanguardia apoyando tanto la inversión pública como privada para fortalecer la resiliencia de la economía europea. Además, indicó que el 60% de la financiación del BEI en el último año se destinó a proyectos relacionados con energías limpias y sostenibles, destacando su compromiso con la transición energética en el continente.



