La reciente baja en el precio del petróleo en el mercado internacional ha reavivado un debate crucial en el sector de combustibles argentino. La interrogante que se plantea es hasta qué punto esta disminución se reflejará en los precios al consumidor y qué plazo podría contemplar este ajuste. Diversas fuentes consultadas por este medio sugieren que, a corto plazo, es probable que los precios se mantengan estables, al menos por un tiempo.

La disminución en el valor del crudo se produce tras el aumento significativo que había ocasionado la crisis en Medio Oriente. Según un estudio realizado por Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, el precio del barril de petróleo experimentó un descenso drástico, pasando de 84,88 dólares el 12 de junio a aproximadamente 76,54 dólares el 17 de junio, lo que resulta en una reducción cercana al 9,8%. Este movimiento en los precios no es un detalle menor, considerando que durante los meses anteriores, el incremento en los precios locales de los combustibles había sido solo parcial respecto al aumento internacional.

Alfredo Marentes, analista de mercados en VT Markets, comentó que el mercado ya había anticipado la posibilidad de un acuerdo que podría influir en los precios. A partir del anuncio preliminar del 15 de junio, el precio del petróleo WTI bajó más del 4%, situándose entre 80 y 81 dólares en tanto que el Brent retrocedió a un rango de 83 a 84 dólares, marcando mínimos desde el inicio del conflicto. En el punto más alto de la crisis, el Brent alcanzó los 126 dólares, registrando así el mayor incremento mensual en la historia del mercado petrolero. Sin embargo, aunque la corrección de precios fue rápida en términos de expectativas, se prevé que la adecuación en la oferta física sea más lenta.

Con la reciente caída del petróleo, surge la pregunta entre consumidores, empresas y estaciones de servicio acerca de si las petroleras implementarán algún tipo de reducción de precios o, al menos, si evitarán aumentos adicionales mientras el mercado internacional se estabiliza en niveles más bajos. El análisis de Carnicer ofrece una aclaración fundamental: la caída significativa del petróleo no se distribuyó de manera uniforme en los meses previos, sino que se concentró mayormente en los días posteriores al 12 de junio. Esta información es vital para evaluar el comportamiento de los precios en los surtidores.

Hasta el 12 de junio, el precio local de la nafta apenas había respondido al aumento del crudo registrado en marzo. Durante el período entre febrero y marzo, el barril de petróleo aumentó un 41,7%, mientras que el precio de la nafta súper de YPF en Buenos Aires solo subió un 24,2%. En términos sencillos, esto indica que el surtidor solo trasladó aproximadamente el 58% del aumento porcentual del petróleo. En tiempos recientes, se ha notado una leve caída en los precios locales.

La mayor parte del incremento en los precios de los combustibles se concentró en marzo. Desde entonces, los precios de la nafta se mantuvieron relativamente estables; en abril no hubo cambios significativos, en mayo se registró un aumento menor y, al 12 de junio, el precio de referencia apenas superaba el nivel observado tres meses atrás. Este análisis sugiere que no existe una relación automática entre el precio internacional del petróleo y el precio de la nafta local, lo que implica que el mercado argentino ha logrado amortiguar parte del impacto de los aumentos en el crudo, al menos en los últimos meses.