La semana comenzó con un leve optimismo en los activos argentinos, impulsados por la reciente recategorización otorgada por la agencia Fitch, que había generado expectativas favorables en torno a la economía local. Sin embargo, el cierre de la semana revela un panorama preocupante, ya que la volatilidad en los mercados internacionales, exacerbada por la incertidumbre geopolítica, está afectando el ánimo de los inversores. En este contexto, el riesgo país muestra una caída, pero la renta variable enfrenta presiones significativas, especialmente en el caso de las acciones de Mercado Libre.

Durante la jornada del viernes, el índice S&P Merval registró una caída del 0,5%, cerrando en 2.819.130,35 puntos. Las acciones que experimentaron las mayores caídas incluyen a Ecogas, que se desplomó un 1,8%, Edenor con una baja del 1,6%, y Transener, que también vio un descenso similar. Sin embargo, el golpe más fuerte se sintió en Wall Street, donde las acciones de Mercado Libre cayeron más del 11% tras la presentación de sus balances, lo que generó un efecto dominó en otros ADRs, como Transportadora de Gas del Sur y Central Puerto, que bajaron un 2,1% y un 2%, respectivamente.

En otro ámbito, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) publicó su Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), donde se destaca que los analistas anticipan una inflación mensual del 2,6% para abril. Este dato es relevante, ya que refleja la preocupación de los economistas por la trayectoria inflacionaria del país. Además, en cuanto al Índice de Precios al Consumidor (IPC) Núcleo, las proyecciones se mantienen en línea con las expectativas de inflación general, lo que podría indicar un entorno económico desafiante en el corto plazo.

Las proyecciones del REM también apuntan a un aumento significativo en el tipo de cambio nominal, que se espera alcance los $1.676 para diciembre de 2026, lo que representaría una variación interanual del 15,8%. En cuanto a las tasas de interés, se prevé que la Tasa de Aumento de la Rentabilidad (TAMAR) se sitúe en un 22% nominal anual para fin de año, lo que podría afectar aún más a la economía real y al acceso al crédito.

A nivel internacional, la situación geopolítica sigue siendo tensa. En la noche del jueves, se registraron nuevos ataques y explosiones en el estrecho de Ormuz, lo que reavivó las dudas sobre la estabilidad en la región. Este conflicto, que se intensificó tras la intervención de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha generado un clima de incertidumbre que impacta directamente en los mercados financieros. Las negociaciones para un posible acuerdo de paz, impulsadas por la propuesta de Donald Trump, parecen estar estancadas, lo que añade presión a los activos argentinos en el contexto internacional.

A pesar de la caída de los ADRs, los bonos en dólares en el mercado local mostraron un leve repunte. En particular, el Global 2038 y el Global 2035 experimentaron aumentos del 1,3% y 0,8%, respectivamente. Este comportamiento podría ser un indicativo de que, a pesar de la turbulencia, algunos inversores siguen viendo oportunidades en la deuda argentina. Sin embargo, la persistente incertidumbre económica y política plantea desafíos significativos para el futuro inmediato del país y sus mercados financieros.