En un contexto económico desafiante, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) ha registrado un incremento en la tasa de desempleo, que alcanzó el 7,3% en el último trimestre de 2025. Este aumento se observa en línea con las tendencias nacionales, lo que sugiere una situación laboral complicada que afecta a una parte significativa de la población. A su vez, creció la cantidad de personas que, sin estar desocupadas, buscan la posibilidad de trabajar más horas, reflejando una necesidad de ingresos que se ha vuelto apremiante para muchos hogares.
Según el último informe del Instituto de Estadística y Censos de CABA, la proporción de la población que enfrenta dificultades en el mercado laboral asciende al 12,7%. Este porcentaje incluye a quienes se encuentran en situación de desempleo (7,3%), aquellos que buscan incrementar sus horas de trabajo desde la subocupación (4%) y quienes, a pesar de estar empleados, desean trabajar más de 35 horas semanales (1,4%). Esta realidad evidencia una presión creciente sobre el mercado laboral y un deseo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
El análisis de los datos revela que entre los desocupados, las mujeres representan más de la mitad, alcanzando un 52% del total. Este dato resalta una de las problemáticas más acuciantes en el ámbito laboral, que es la desigualdad de género. Además, los grupos etarios entre 30 y 64 años son los más afectados, concentrando el 51,4% del desempleo, mientras que quienes poseen estudios secundarios completos pero con educación superior incompleta representan el 55% de los desocupados, lo que sugiere un desajuste entre la formación académica y las oportunidades laborales disponibles.
Otro aspecto relevante del estudio es la disminución en la cantidad de trabajadores asalariados, que cayó del 75,2% al 72% en un año. Este cambio podría interpretarse como un reflejo de la precarización laboral y del aumento del trabajo informal en la ciudad. En particular, el sector de la construcción presenta la tasa más baja de asalarización, con solo un 35%, lo que pone de manifiesto las dificultades que enfrenta este segmento para ofrecer empleos formales y estables.
Dentro del segmento asalariado, se observa que el 82,5% de los trabajadores está registrado en la seguridad social, aunque se ha producido una disminución en la cantidad de personas que deducen aportes jubilatorios. En cambio, ha aumentado el número de trabajadores que realizan aportes por su cuenta, lo que indica un cambio en la dinámica del empleo formal hacia el trabajo autónomo. Como resultado, la proporción de asalariados no registrados ha disminuido levemente, pasando del 18% al 17,5%, lo que podría ser un indicativo de esfuerzos por parte del gobierno para formalizar el empleo en la ciudad.
Por otro lado, el trabajo autónomo, conocido como cuentapropismo, ha aumentado notablemente, pasando del 20,9% al 22,1% en el último año. Este incremento refleja un cambio en las preferencias laborales de la población, que busca alternativas ante la incertidumbre del empleo formal. Sin embargo, solo el 59,1% de estos trabajadores están registrados para ejercer su actividad y cumplir con sus obligaciones fiscales, lo que pone de relieve la existencia de una gran cantidad de trabajadores que operan en la informalidad, un fenómeno que podría tener repercusiones negativas a largo plazo para la economía de CABA.
En conclusión, el panorama laboral en CABA se presenta como un desafío significativo en el contexto actual. El aumento del desempleo y la presión para trabajar más horas evidencian la necesidad de políticas públicas que fomenten la creación de empleo y promuevan la formalización de la economía. Es fundamental que se tomen medidas efectivas para abordar estas problemáticas y así asegurar un futuro más estable para todos los trabajadores de la ciudad.



