En un mundo donde el bienestar personal se ha vuelto una prioridad para muchos, los hongos adaptógenos comienzan a consolidarse como una tendencia en Argentina. A pesar de que el mercado local aún se encuentra en sus primeras etapas, varias marcas emergentes están intentando establecerse con propuestas que integran la ciencia, la trazabilidad y el consumo masivo. Uno de estos emprendimientos es Bloom Life, creado por Sebastián Allegreta y Sergio Carpanelli, dos amigos de larga data que han decidido incursionar en este prometedor sector.
La historia de Bloom Life se origina en la propia vivencia de sus fundadores, quienes han compartido más de 35 años de amistad. “Nuestra conexión con los adaptógenos surgió en un momento de cambio personal. Comenzamos a incorporarlos en nuestra vida diaria y los resultados fueron evidentes: mayor claridad mental, energía constante y un descanso más reparador”, comentó Carpanelli, quien se desempeña como Co-fundador y CMO de la empresa. Estos beneficios personales impulsaron a Allegreta y Carpanelli a crear un producto que pudiera ayudar a otros a mejorar su calidad de vida.
Además de su experiencia personal, los fundadores identificaron una oportunidad clave en el mercado. “Mientras que en Estados Unidos el consumo de adaptógenos está bien establecido y crece entre un 12% y 14% anualmente, en Argentina esta categoría apenas empieza a despegar, con consumidores interesados pero poco informados. Decidimos entonces construir Bloom Life sobre esta brecha: una propuesta con estándares internacionales, diseñada específicamente para el mercado local y regional”, detalló Carpanelli. La entrada al mercado fue gradual, comenzando con el envío de productos a influencers, lo que generó un impacto inmediato en las redes sociales y confirmó la existencia de un nicho de consumidores.
La marca dio sus primeros pasos con una inversión limitada pero con objetivos claros. “Comenzamos con un capital inicial de u$s20.000, que se destinó principalmente a la creación de la marca, la obtención de las licencias necesarias y la primera producción. Todo fue financiado de manera propia”, explicaron los cofundadores. Esta estrategia les permitió establecerse sin depender de inversores externos en sus etapas iniciales, lo que les otorgó una mayor autonomía en el desarrollo de su producto.
Con el negocio ya en marcha, Bloom Life se encuentra ahora en una etapa de expansión. “Hemos validado nuestro modelo y contamos con una base sólida. Ahora estamos abiertos a captar inversión externa para escalar el proyecto. Esta financiación se destinaría al desarrollo de nuevas líneas de productos y a la expansión hacia otros mercados de la región. Sin embargo, somos cautelosos respecto al crecimiento y a las alianzas que establecemos; buscamos socios que compartan nuestra visión y que aporten un valor significativo, no simplemente incrementar cifras”, subrayó Carpanelli.
En la actualidad, Bloom Life comercializa aproximadamente 1.500 frascos mensuales y ha registrado un crecimiento sostenido del 15% mensual durante 2025. Para el año 2026, la marca tiene como objetivo alcanzar una facturación de u$s1 millón. La mayor parte de sus ventas proviene del canal directo al consumidor, donde el e-commerce representa el 70% de sus ingresos, mientras que el 30% restante proviene de la distribución en tiendas naturales, farmacias y otros puntos de venta especializados. Sus productos más destacados incluyen la melena de león y la ashwagandha, que se han convertido en sus artículos más vendidos.
Uno de los aspectos que distingue a Bloom Life de otras marcas radica en su cadena de suministro. “Nuestra producción se lleva a cabo en plantas tercerizadas en Estados Unidos, lo que nos permite garantizar la calidad y la trazabilidad de nuestros productos”, concluyó Carpanelli. Este enfoque no solo refuerza la confianza del consumidor sino que también posiciona a la marca en un lugar privilegiado dentro del creciente mercado de los adaptógenos en Argentina.



