La asamblea de accionistas programada para el 25 de febrero se ha convertido en un nuevo punto crítico en la crisis que enfrenta Bioceres, un destacado grupo biotecnológico originado en Rosario. Este conglomerado está inmerso en una intensa disputa por el control que involucra aspectos financieros, judiciales y bursátiles. Aunque se presenta como un conflicto societario, en realidad, es una lucha por el dominio de una entidad que gestiona patentes, licencias tecnológicas y participaciones en empresas clave del sector agroindustrial. La problemática se intensificó luego de que se solicitara la quiebra de la sociedad original, Bioceres SA, poco después de un cambio en el directorio, lo que despertó sospechas sobre las verdaderas intenciones detrás de esta decisión.
El desencadenante de este enfrentamiento fue el cambio accionario que tuvo lugar en 2025, cuando un grupo inversor vinculado al empresario uruguayo Juan Sartori asumió el control. Sartori, a través de Union Group Venture Limited, logró consolidar su influencia y posicionar a Moolec Science como la cabeza del grupo, desde donde se toman las decisiones estratégicas. Los miembros fundadores de Bioceres argumentan que este cambio accionario fue el primer paso hacia una reestructuración integral del conglomerado. Por su parte, quienes apoyan al nuevo liderazgo insisten en que se trata de un ajuste necesario para enfrentar la actual crisis.
Juan Sartori, figura relevante en el ámbito financiero, ha tenido una carrera política en Uruguay, donde se postuló a la presidencia y luego fue senador. Su perfil como inversor global abarca diversas áreas, desde agronegocios hasta criptomonedas y deportes, incluyendo la propiedad del club inglés Sunderland AFC. Esta trayectoria ha llevado al mercado a interpretar su llegada como un movimiento más financiero que científico, lo que ha contribuido a aumentar la tensión entre los accionistas. Fundada en 2001 por productores y científicos, Bioceres ha evolucionado hasta convertirse en un actor multinivel en el sector agroindustrial, con Bioceres Crop Solutions como su entidad más representativa en Nasdaq, que, aunque no enfrenta un default, se encuentra en el centro del conflicto por su conexión indirecta con la cadena accionaria superior.



